Los 3 años. ¿Cómo los estamos viviendo en casa con nuestra hija?

Parece que en las últimas entradas no he hecho sino disculparme por demorar mucho esto de escribir… Pero es que ando metida en muchas cosas y al final dejo de último el blog. Pero ya no más! A partir de ahora estaré escribiendo de forma semanal.

También incluiré vídeos en las entradas, tanto en las viejas como en las que vaya escribiendo nuevas, ya que me abrí un canal en Youtube que espero poder llenar de vídeos y consejos!

Y ahora sí, vamos al tema.

Los 3 años. Los famosos terribles 3 años! Aaaaay mi maaaaadre… Cuántas cosas leí tiempo atrás sobre esta otra etapa de los niños… Temblaba de pensarlo.

Pero, ¿saben qué? Que en nuestro caso, la verdad es que los 3 años están siendo una maravilla. El segundo año fue terrible, ese sí que sí que sí… jajaja. Besay estaba como frustrada a cada rato, tenía rabietas por casi cualquier cosa, lloraba muchísimo… En fin, aunque puede resultar muy irritante, es normal porque son etapas y ellos a penas están empezando a experimentar sus emociones, el entorno, etc. Les cuesta expresarse, comunicarse y hacerse entender y todo ello desencadena un sin fin de reacciones y altibajos dispares, entre otros muchos motivos.

Sin embargo, a partir del tercer año, noté que Besay empezaba a calmarse un poco más… Notaba que, al serle más fácil expresarse y comunicarse con nosotros, no se sentía tan frustrada y, aunque obvio que le dan rabietas porque es lo normal, ya no son en absoluto lo que eran antes.

Tengo que decir, que también este cambio se lo atribuyo, en parte, al trato que le damos en casa. Nosotros no somos de utilizar frases del tipo “porque lo digo yo”, “porque sí y punto”, etc. Consideramos que son frases negativas, que destilan “violencia” y que lo único que se consigue con ellas es que los niños se frustren, se sientan inferiores y sometidos, y en consecuencia muestren una conducta más destructiva, rebelde o, por el contrario, actúen más de forma introvertida, insegura, tímida…

A nosotros nos gusta explicarle las cosas a Besay. No porque la tengamos sobre un pedestal y hagamos que todo para ella sea fácil, como si fuéramos nosotros quienes se someten a ella, sino que simplemente la consideramos una persona, y yo, a una persona no le pido algo y le digo “porque lo digo yo”, ni “porque sí y punto”… Obviamente a una persona le voy a dar un trato cordial, la voy a tener en cuenta y le voy a explicar las cosas, si la situación así lo requiere. Esto hace que nuestra hija se sienta valorada, tenida en cuenta y respetada.

El otro día, por ejemplo, que fui con ella a hacer algo de compra aprovechando que Freddy hacía una entrevista por Skype (así no hay ruiditos de fondo xD), me quedé sorprendida, y he ido analizándo este tema bastante durante las últimas semanas, porque estábamos por el pasillo de las golosinas y ella agarró un paquete de no sé qué golosina y me puso cara de “quiero esto”, y dijo “lo compamos mami? po favóoo!”… y le dije que no y le di una explicación sobre por qué no lo iba a comprar y me contesta “Bueno, vale”… y ya está… y seguimos caminando por el super. ¿Ciencia ficción? Parace, pero no. Y si hubiese hecho una perreta, pues tampoco pasa nada. Pero no fue el caso y eso me lleva llamando la atención desde hace bastante.

Cuando Besay quiere algo de forma insistente entonces pongo en práctica varias técnicas que me funcionan el 75% de las veces. El otro 25% se lo achaco a que simplemente se ciega en eso, que está cansada, que tiene hambre, está irritable, incómoda o lo que sea.

Así que por lo general, este tercer año con nuestra peque está resultando ser bastante más armonioso. Hay como más madurez y entre todos nos tratamos como a amigos, con respeto. Por supuesto que también hay riñas, disputas, desacuerdos y rabietas, pero se viven de otra manera y ya no son tan frecuentes. El diálogo ha empezado a ser realmente una herramienta útil y activa en el día a día.

En el siguiente post te cuento cuáles son los métodos que aplicamos en casa!

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