Cómo conseguir la lactancia materna exclusiva (LME)

Hola a todas. Éste, para mí, es el post más importante de todos porque trata un tema que a todas nos afecta o nos ha afectado en algún momento y es cómo conseguir la lactancia materna exclusiva (LME) Veo que me ha quedado un poco largo, pero de veras creo que les ayudará leerlo ;)

Lo primero que quiero dejar claro, es que hay muchas mamás que, ya sea por decisión propia o por otro tipo de circunstancias, no le dan el pecho a su bebé y eso es algo totalmente respetable. He leído mucho en foros sobre este tema, y encuentro que hay mucho debate (y de muy malas maneras) entre mamás que dan leche artificial y mamás que dan el pecho. No es mi intención, en absoluto, inmiscuirme en la decisión de aquellas mamás que no pueden o no quieren dar el pecho. Cada quien hace lo que quiere hacer o lo que buenamente puede y eso hay que respetarlo.

Yo he querido dirigirme en este caso a las mamás que están dando el pecho o quieren hacerlo y sienten o creen que no pueden, o que piensan que se les está yendo la leche, que tienen dudas sobre el tema, etc. Si ese es tu caso, desde luego, este es tu post.

Durante el embarazo estuve leyendo sobre lactancia y espero ser capaz de plasmar todo lo aprendido de una forma sencilla, clara y completa.

Lo primero que quiero decirte es que si tú quieres dar el pecho, puedes dar el pecho, a no ser que se presente alguna circunstancia específica y concreta que realmente impida hacerlo.

Existen muchas afirmaciones, que incluso se escuchan en pediatras, que no son en absoluto ciertas. Es curioso, pero la sociedad funciona con repeticiones. Me explico. Si yo tomo una afirmación falsa, la hago circular por internet, otras personas de pronto encuentran lógica esa afirmación (lo que no quiere decir que sea cierta) y la toman para sí. A su vez la comparten y así sigue la bola, hasta que se convierte en una afirmación aceptada por la gran mayoría, convirtiéndose a su vez en una “verdad”, pese a no ser cierta. Todo el mundo lo acepta, lo da por sentado y por ende…así se enseña.

Antes de continuar quiero aclarar que hay muchas de estas afirmaciones falsas o consejos dados por los propios pediatras. ¿Por los pediatras? Así es. “Pero si ellos han estudiado y se han preparado precisamente para tratar estos temas… ¿cómo puede ser?”. La explicación es muy sencilla y me tomó un poco de investigación y lectura de un libro muy especial que comento más abajo. Todo parte de la época nazi, durante la cual se estableció un modelo de crianza concreto, que pasó a ser escuela entre los pediatras nazis y consistía en practicar cosas como “ponerle horarios al bebé en las tomas”, “enseñarle a dormir en su cuna” (cuando el bebé no debería dormir en la cuna sino con su madre) y un largo etc., de cosas que se afirman una y otra vez y que hemos heredado a día de hoy, pero que ni son ciertas ni son buenas, puesto que esto lo enseñaban así para “crear adultos fáciles de doblegar y que sean mejores seguidores en el futuro”. Es un poco radical, pero así es.

Bien, esto es lo que ha pasado con el paso de los años y los tópicos de la lactancia materna.

He comprobado que la lactancia materna está infravalorada y que se le hace mucho la guerra. Hay madres que sufren el acoso de ciertos conocidos que las machacan “porque el bebé está todo el día en el pecho”, porque “a lo mejor tu leche no es buena y el niño se queda con hambre”, “si tiene hambre cada dos por tres es porque con tu leche no le llega”, “¡¿otra vez en la teta?!”, “le tienes que dar cada 3 horas y ponerlo 10 minutos en cada pecho”, “es mejor que después de darle el pecho le hagas un biberón por si acaso, como refuerzo”, “tienes que enseñarle un horario específico para que sepa cuándo es la hora de comer”, “con tanta teta se te va a malcriar”, … etc. ¿A alguna le suena algo de esto?

Pues nada es cierto. Para empezar el bebé es quien dicta cuándo se ha de comer, cuándo se duerme y cuándo se hace caca jajaja. Eso de ponerlo 10 ó 15 minutos en cada pecho es un error. La leche que sale al comenzar la tetada es más acuosa y ligera. A medida que el bebé mama la leche poco a poco va cambiando y se va volviendo más “entera”, por así decirlo. Tiene más grasita y nutrientes la leche del final que la del principio. Si ponemos al bebé 10 minutos, por ejemplo, en un pecho y lo pasamos al otro sin dejar que la termine y él mismo decida soltarla, le vamos a dar la leche más light de cada pecho. ¿Y la grasita? Se la estará perdiendo!

La lactancia materna es a demanda del bebé. Si pide pecho cada 20 minutos porque, sobre todo al principio, se engancha unos minutos y se queda dormido, pues le das cuando te pida de nuevo aunque tú creas que ha pasado muy poco tiempo. Si te la pide a las 2 horas, pues a las 2 horas. Será cuando él o ella te lo pida y no cuando los demás digan. Aquí no existe el reloj, ni las cantidades. Olvídate de eso y déjate llevar que esta experiencia es muy bonita y hay muchos falsos mitos pululando por ahí. Cuanto más intentes hacer las cosas según “un plan” más te vas a frustrar cuando veas que la realidad no coincide con tus espectativas.

En una ocasión me dijo una tía mía… “tú le das como le daba yo a tu prima. Diez minutos en cada pecho y después le daba el refuercito”. ¿Refuercito? Cuando se habla del refuerzo se refiere al biberón. Esto fue lo que en su día le explicó el pediatra a mi tía y ella me lo quiso transmitir a mi, pero como yo me documenté, leí e investigué, sé que esa no es la forma de alimentar al bebé.

Mi madre, sin saber y sin mala intención, me dijo que como ella no había podido darme el pecho sino 2 semanas porque se quedó sin leche, yo tampoco podría dar de mamar a mi bebé cuando naciese porque “nosotras no somos de tener mucha leche”. Jajaja. Lástima que en ese entonces se dejó engañar y realmente creyó que se había quedado sin leche. Lo que mi madre no sabía es que aproximadamente después de ese período la subida de la leche no es como al principio, por lo que el pecho parece, y está, más blando y flácido. Da la sensación de que la leche está diciendo “adiós”, pero lo que realmente ocurre es que la producción de leche se regula. ¿Para qué fabricar grandes cantidades de leche si mi pequeño solo toma 30 o 50 ml en ese momento? El pecho se adapta a lo que el bebé demanda y si al principio tenemos los pechos muy hinchados, por la subida de la leche es porque el pecho no sabe qué tanto va a necesitar el bebé. Así que las primeras semanas (depende de cada mujer) el pecho es como un bufet. Hay comida de sobra. Pero luego viene a ser como un restaurante. Hay que esperar porque a veces la comida (la leche) se toma sus minutos en estar lista, y cuando se nos sirve, es la ración justa para un comensal.

Desde luego que hay mamás que siguen teniendo leche de sobra. Pero, bajo mi punto de vista y que he aprendido según lo leído, lo normal es que el pecho produzca simplemente lo que el bebé va a necesitar.

Otra tía mía, la más joven, tiene 2 hijos. Uno tiene 4 añitos y aún toma pecho por las noches. “Vicio!” dice mi abuela jajaja. Nada de eso. El pecho es lo mejor que le puedes dar a tu hijo, si las circunstancias te lo permiten y está recomendado por los buenos pediatras hasta esa edad (y más) sin problema ninguno. No es una cuestión de vicio ni de mimosería, ni de malcriarlo. Es tu relación con tu hijo. Vuestro vínculo. Su necesidad más básica.

Por otro lado, y esto me quedó claro con uno de los libros de Carlos González, es que dar de mamar no tiene que doler. Una cosa son las sensaciones de las primeras tetadas, que es una sensación nueva,  el pecho nos duele por la subida de la leche, estamos incómodas, etc. Pero quitando esa primeras tomas, quizás porque tampoco es una regla general, dar de mamar no debe doler. Si nos duele es porque algo está mal, como la posición del bebé, su forma de succionar, nuestra postura al tomar al bebé, etc. Es importante también comprender esto porque hay mamás que lo ven algo normal, no saben que hay un problema, y sin más dejan de dar el pecho a su bebé porque no aguantan el dolor y las tomas se vuelven algo desagradable. El bebé recibe esa sensación, y lo que debería ser plácido y sinónimo de plenitud y felicidad termina siendo un rollo total, un estrés, un enfado o una llantina y no del bebé solo, sino de la mamá también!

Otra cosa importante es tener paciencia durante las tomas. A veces se quedan dormidos cada 2 minutos, o les cuesta engancharse bien y una se desespera y entre las llantinas por el hambre y los nervios de una de pura preocupación hace que terminemos calentando un biberón. Pueden pasar muchas cosas durante la tetada, pero piensa que hay bebés que se enganchan a la perfección desde el principio, otros que les cuesta un poco y los tienes que ayudar, otros que enganchan pero lo hacen mal y hay que mostrarles cómo es, esperar por ellos porque se paran a mirar una mosca que vuela… jajaja en fin. Son muchas las cosas que pueden darse, pero bajo mi punto de vista, todo depende de la perseverancia que una tenga y la confianza en si mísma.

Otras veces el bebé llora y nosotras corremos a darle el pecho y sigue llorando y pensamos que no tenemos leche, etc., y a lo mejor no es ni hambre lo que tiene, sino incomodidad, aburrimiento, molestia, dolor, cólico, sueño, etc. No nos ataquemos con la primera de cambios!

También leí sobre la lactancia en tandem. Esto refiere al hecho de amamantar a 2 hijos a la vez, o, por ejemplo, cuando son de edades diferentes y se amamanta a uno primero y luego al otro. Es recomendable que se empiece siempre por el pequeño que es quien tendrá más necesidad. Algunas preguntarán si el mayor puede dejar sin leche al pequeño, y la respuesta es “en lo absoluto”. Más bien es todo lo contrario dado que al haber otro demandante, que incluso ingerirá más cantidad que el primero, aumentará la producción de la leche lo cual es perfecto.

Voy a contarles una pequeña anécdota sobre lo que me pasó a mí en el hospital. Besay, mi hija, nació con lo que llaman “pulmón húmedo”. Le costó mucho respirar al salir y por desgracia no pude disfrutar de ese primer momento en el que te ponen a tu bebé sobre ti, porque se la llevaron corriendo en una incubadora con oxígeno. A mí me subieron a la habitación al cabo de 2 horas, tras coserme la episiotomía (pueden ver el post en el que hablo sobre la episiotomía y también el del parto, paso a paso). Besay estaba en la zona de cuidados intensivos pero en “prealta” que es donde ponen a los bebés que están menos graves o ya a punto de recibir el alta. La verdad yo estaba bastante dolorida, pero como pude me levanté y recorrí todo el pasillo kilométrico para ir a ver a mi hija, dado que apenas tuve 2 segundos para verle la cara cuando nació y ni la pude tocar. Nunca olvidaré aquel pasillo. Mi habitación estaba en un extremo de la planta de maternidad y la zona de prealta justo al ooooootro lado del pasillo. Todo un desespero, sobre todo porque caminaba como las viejecitas que van con andador jajaja. Tardaba algunos minutos en llegar hasta allí.

El caso es que cuando llegué, coincidió justamente con la hora de su primera toma. Entré por la puerta y vi a una auxiliar con mi hija en brazos y un biberón en la mano. Automáticamente la agarré en brazos, le dije que dejase el biberón por un ladito jejeje y me senté con mi pequeña y todos mis dolores en la butaca junto a su nido. La auxiliar, que me hizo pasar una mala experiencia durante mi estancia en el hospital, me miró mientras me desabrochaba el camisón y me sacaba el pecho y me dijo “tú no tienes leche. Dale el biberón”. Yo la miré y le dije “estoy bien gracias”. Pero qué tía esa!!! Besay se agarró fuerte a mi pecho y comenzó a mamar. Se quedó dormidita en cosa de 30 segundos jajaja. Ciertamente yo no tenía leche, tenía algo mejor aún que la leche “calostro”. El calostro es oro líquido para los recién nacidos porque tiene un altísimo contenido de nutrientes, defensas, grasa, etc., incluso en pocas cantidades. Por eso es súper importante poner al bebé al pecho lo antes posible. Eso le ayudará a no perder peso, a tener lo que necesita y a estimular a que la leche te suba! Sin embargo resaltar que hay mamás que pasan por una experiencia similar en la que por problemas de salud del bebé lo tienen que poner a parte, y no pueden dar el pecho durante ese tiempo… pero yo les digo que no importa… Puedes, en casa, con tranquilidad, cada día, ponerte a tu bebé al pecho y la leche terminará llegando.

Yo me la pasé prácticamente allí en la zona de prealta sentada en aquella butaca que me tenía el pandero más plano que una tabla de planchar. Me costaba mucho estar en esa posición por los puntos. No me quiero acordar! En cualquier caso me daba igual porque estaba con mi pequeña. Aquella auxiliar en los días que estuve allí me hizo la guerra hasta el punto de casi llegar a ponerle una queja al hospital. Era antipática y desagradable. Cada vez que me veía darle el pecho a la niña se me quedaba mirando y decía “pero esa niña no va a tomar biberón???”.

Sin embargo hice oídos sordos cada vez que decía algo y seguí tranquilamente con mi peque. Ella se molestaba porque decía que había un horario, etc., y que no podía estarle dando el pecho así sin más y blablablá. ¿Tú escuchaste algo? Yo tampoco jajaja.

Fue muy desagradable para mí esa fase en el hospital. Yo solo iba a la habitación cuando tocaba comer, para coger fuerzas y en seguida regresaba con Besay.

A día de hoy estoy segura de que si me hubiese dejado llevar por esa señora, y otras personas, yo no estaría dándole el pecho a mi hija porque, en mi caso personal, el hecho de dar de mamar ha sido del todo una cuestión de tener confianza en mí misma. Por eso para mí este post es tan importante. Quiero y deseo animar a todas las mamás y futuras mamás que sientan o crean que no son capaces de dar de mamar a sus pequeños.

Besay permaneció un día más que yo ingresada y me tocó pasar la noche en casa mientras ella estaba en el hospital. Esa noche me subió la leche. Dios mío! Qué malestar! En mi caso particular me dio fiebre y me sentía fatal. Me dolía todo. No las quiero asustar, es solo que a mí los puntos me dolieron bastante. A penas movía los brazos. La leche se me salía y cualquier movimiento me dolía. Así que nos vestimos de madrugada y bajamos corriendo al hospital. Recuerdo incluso que llamé y les dije que ya estaba de camino que no le diesen biberón. Pero claro, era demasiada leche, así que con unos cuantos tragos se quedó nuevamente dormidita.

En ese momento yo desconocía que el hospital me tenía que ofrecer un sacaleches, y de haberlo sabido podría haberme sacado la leche sobrante, haberla guardado y de este modo le hubiese dado a entender a mis pechos que toda la leche que fabricaron a mansalva se consumió y que por lo tanto esa es la cantidad que deben producir la siguiente vez. Así no me hubiese pasado lo que me pasó luego, porque en las noches a Besay, como yo no estaba, le daban biberón y cada biberón que le daban era leche que mi pecho tras fabricar, al ver que no era consumida, dejó de producir.

Hay mujeres que cuando les pasa algo así, como a mí, que el bebé tiene que permanecer bajo observación por aparte, etc., se rinden fácil y no le dan el pecho porque las circunstancias en cierto modo lo impiden, pero hay que ser cabezotas, persistentes y no dejarse desinflar! Es un momento muy sensible para todas y hay que ser fuertes!

Ese mismo día por la tarde nos estábamos llevando a casa a Besay. Qué emoción!! Lo teníamos todo preparado y listo para recibirla. Su habitación, su cuna, la minicuna, la ropita, mantitas, etc. Aunque al final no hemos utilizado aún su habitación y las cunas están de adorno porque decidí practicar el “colecho”. Dormimos mucho mejor todos y más tranquilos! Me ayudaron mucho los 2 libros de Carlos González llamados “un regalo para toda la vida” (sobre lactancia) y “bésame mucho”.

Los primeros día en casa estuvieron bajo control. Pero al cabo de unas 2 semanas, una noche, Besay parecía que no quedaba satisfecha tras darle el pecho. “¿Qué le pasa?” pensaba yo. Me puse bastante nerviosa porque no tenía leche de fórmula para emergencias y a esas horas estaba todo cerrado. Qué susto me entró. La criatura llorando a grito pelado, y yo con la sensación de no poder hacer nada. Al final conseguimos que se durmiese pero por la mañana en cuanto nos despertamos mi marido fue a por un bote de leche. Aquí fue donde comenzó la “casi” tragedia. Digo casi, porque por poco me tumbo yo sola la lactancia. Menos mal que con empeño, paciencia y mucha confianza en mi misma conseguí recuperar y alcanzar la lactancia materna exclusiva.

Resulta que a medida que el bebé va creciendo va aumentando sus demandas. Pero si tu pecho está fabricando una cantidad precisa para tu pequeño, cuando éste decide que necesita ingerir más es muy probable que en ese momento el pecho diga “ey! Aquí no hay más. Es la cantidad de siempre!” y tu bebé se quede con algo de hambre y se ponga un poco insoportable poniéndote muy nerviosa. Cuando se llega a este punto es fundamental que tengas paciencia, no te dejes llevar por el miedo ni por lo que te digan quienes estén contigo en ese momento porque al final vas a terminar haciendo un biberón y eso no es lo que necesita tu bebé. Lo que necesitan ambos es que te lo sigas poniendo al pecho para que éstos entiendan que no fue suficiente esta vez con esa cantidad y que van a tener que empezar a fabricar más. Definitivamente, si esto te pasa, porque hay mamás a las que no les ha pasado, es señal de que debes concentrarte en que NO TE ESTÁS QUEDANDO SIN LECHE. Debes ser muy paciente y no obsesionarte con que el bebé está pasando hambre. No le va a pasar nada. Esto es algo completamente natural. El pecho debe ir adaptándose cada X tiempo a la demanda de tu bebé.

Esto suele pasar cada X tiempo, aunque repito que no a todas las mamás les pasa, pero si te pasa, date por avisada. Se les llama la crisis de los 3 meses, dado que a esta edad, aproximadamente, suele suceder esto (a mí me pasó), otra famosa crisis de los 6 meses, y es absolutamente lo mismo. La llamada crisis de los 3 meses suele ser más especial porque se produce un cambio en la producción de la leche. Ya no es como al principio. El pecho se ve como desinflado y es por lo que expliqué antes, sobre que la producción ahora será casi sobre la marcha y el bebé se tiene que acostumbrar. A veces incluso puede tardar un poco en salir pero créeme, la leche está ahí.

Si por el contrario lo que haces es darle un biberón, lo que estarás consiguiendo es que tu pecho no reciba ninguna señal de que hay una demanda mayor que la de antes, y por tanto la próxima vez fabricará la misma cantidad, con lo que tu bebé se volverá a quedar con ganas de un poco más y tendrás que volver a darle un biberón, porque si te asustas la primera vez te volverás a asustar la segunda y al final se volverá un “pecho vs. Biberón” que terminará en solo biberón. ¿Por qué? Porque tu pecho al final lo que va a entender es que cada vez hace menos falta la leche y terminará por dejar de fabricar.

A mí me decían de todo. “¿Se quedará con hambre?”, “¿igual tu leche no la deja satisfecha?”, “¿no es mejor que le des un biberón como Dios manda?”, “mírala, fue darle el biberón y se quedó dormidita de lo satisfecha que quedó”.

Todas estas frases se me clavaban como puñales. La palabra “satisfecha”, me tenía loca.

¿Saben por qué la niña se quedaba dormida? Además del sueño, lo cual es obvio en un recién nacido que no hace más que dormir y comer (y popó jajaja), la leche de fórmula les cae muy pesada y lo que sucede es que quedan empachados. Para comenzar se le está dando proteína de vaca. Nosotros somos los únicos mamíferos que aun de adultos siguen tomando leche, pero no leche de nuestra propia especie, lo cual sería lo lógico, sino leche de otro mamífero. ¿Han visto a un chimpancé tomar leche de burra? Eso no es normal. Cada especie produce la leche con los nutrientes necesarios que corresponden a su especie, pero nosotros alimentamos a nuestros pequeños con la leche de una vaca como si fuese lo más lógico y normal del mundo, por mera tradición, siendo que no tiene sentido y encima lo hacemos como si esa fuese la mejor leche que darles.

Amigas, eso es absurdo y del todo mentira. La proteína de vaca les produce gases, cólicos, pesadez, etc. La mejor leche que jamás le podrás dar a tu pequeño será la tuya SIEMPRE! Ni tu leche está mala, ni le falta grasa, ni nutrientes ni nada que se le parezca. Es 100% ideal para el bebé siempre y en cada etapa. Nunca se quedará sin defensas, sin grasa, sin vitaminas, sin calcio, sin nada. Esto lo digo porque también existe esa falsa creencia de que a partir de cierta edad ya la leche es “aguachirri” y no les hace nada. Eso es mentira.

Debes tener paciencia y, si lo deseas, ayudarte con el sacaleches para estimular más aún tus pechos. Pero nunca dejes de poner al bebé a mamar. Yo aprendí que es una cuestión de ser perseverante.

Finalmente, hace cosa de mes y medio le pude quitar del todo el bendito biberón. Ella tomaba algunos días incluso 3 biberones, aunque lo normal era que tomase 1 bien contundente. Yo me desanimaba tanto cuando la veía tomándolo… Sé que no tiene que ver y que no hemos de sentirnos así, pero me sentía como decepcionada de mí misma. Me daba rabia. Así que adquirí un sacaleches, que lo tenía que haber comprado cuando aún estaba embarazada, y comencé a utilizarlo. Cuando ella dormía o acababa de comer, yo me ponía la bomba y estaba unos cuantos minutos estimulando el pecho. Para las que quieran un sacaleches que no falle les recomiendo “Swing de Medela” eléctrico. Es una maravilla y según las comparaciones que vi por internet éste es el más fiable porque has de saber que no todos funcionan igual de bien en unas mamás que en otras. El primero que tuve fue uno de la marca Nuk, manual, y me salió muy malo. El de Medela la verdad es que salió genial. Busqué para comprarlo por internet, pero era algo caro y como tampoco sabía seguro si me iba a funcionar, tras la mala experiencia con el de Nuk, decidí mirar si alguien lo vendía  y así fue. Lo encontré de segunda mano por 60 euros y la verdad super contenta!

En fin. Cuando por fin pude vencer la guerra del biberón, fue cuando nos llegó “la crisis de los 3 meses”. Me puse cabezota al máximo y me la pasaba con la niña pegada. Todo el mundo me instigaba que le diera biberón porque así ella no se va a quejar tanto, va a estar mejor, etc. Pero me negué en rotundo, hice oídos sordos y continué con paciencia y confianza. Estuve a punto de dejar de darle el pecho en varias ocasiones, porque te sientes una esclava, porque se te mezclan esos días malos que una tiene tras el parto y la sensación de tener el pecho como sin leche.

Sin embargo, leyendo ese libro mágico de “un regalo para toda la vida”, aprendí que no te quedas sin leche ni la producción baja. Simplemente el pecho comienza una etapa nueva en la producción. Ahora la leche se produce sobre la marcha y por eso no se ve lleno, sino todo lo contrario. Muchas mujeres que no saben sobre esto porque no se informan bien o porque les aconsejan mal recurren enseguida al biberón porque creen que su lactancia terminó y se terminan quedando sin leche.

Por otro lado también me parece bueno este dato y es que el bebé con el paso de las semanas se va volviendo cada vez más experto en esto de succionar y cuando antes se podía tirar hasta 1 hora en el pecho, por poner un ejemplo, ahora puede mamar en 2 minutos perfectamente. Esto suele desconcertar a las mamis que piensan que el bebé no está comiendo nada, que no quiere o que no tienen más leche, etc. Nada de eso. Siempre digo que lo más lógico y sensato es fijarse en el estado de ánimo del bebé después de cada tetada y en el peso. Si tu bebé no pierde peso y todo va genial ¿por qué preocuparse?

Luego están las que creen que hay que destetar al bebé, que a los 6 meses ya no le hace falta, que los niños que están hasta incluso los 4 años lo que tienen es vicio, etc. Y si ellas no lo pensaban así, alguien se los hace pensar, pero nada de esto es cierto.

El bebé recibe de ti a través de la leche todas tus defensas. Es decir, cada vez que te has puesto mala y tu cuerpo ha luchado contra esos virus, tu bebé recibe esas defensas contra esos virus que has tenido durante toda tu vida. No son simples defensas sin más. Incluso las vacunas que te han puesto, esas defensas pasan a modo de vacuna a tu hijo.

Se ha descubierto también que durante los primeros meses les ayuda a desarrollar bien el sentido de la vista. Como siempre supongo que habrán casos de casos, pero si ya nos están diciendo que “ayuda”, ¿porqué negarles lo que les conviene?

Obviamente cada quien decide sobre estas cuestiones lo que le parezca. Pero a las que quieran continuar con el pecho, les digo esto para que lo tengan un poco más claro.

Por último quisiera compartir algunos consejos para aumentar la producción de leche. En lo personal, no creo en lo que dicen sobre algunos alimentos de cara a que aumente la producción. Tampoco creo en que haya que tomar leche para producir leche. Eso no lo hace ningún mamífero. Nosotras producimos leche porque nuestro cuerpo está preparado para ello. Sí es cierto que hay que alimentarse bien dado que tu cuerpo está tomando nutrientes y grasas para tu bebé. Tomar mucho líquido también ayuda, primeramente para no deshidratarnos, recuperar el líquido que el cuerpo toma de sí para la producción de la leche es muy importante. Además de por sí dar el pecho suele dar sed por esto mismo. Incluso cuando no tenemos sed necesariamente es bueno que tomemos agua o jugos, fruta, etc.

Algo que he puesto en práctica, aunque es un tanto sacrificado, pero vale la pena hacer, es aprovechar durante la noche para sacarme leche. Esto lo hice durante esa etapa en la que le tenía que dar algún biberón durante el día. ¿Cuándo? Cuando la niña se pone a buscar el pecho y le doy, suele quedarse dormida con facilidad y normalmente no toma el segundo pecho. ¿Qué sucede? Pues que al no tomar el segundo pecho, se le puede estar enviando una señal falsa al mismo dándole a entender que esa leche no es necesaria, siendo que sí lo es, solo que la niña se quedó dormida y no llegó a terminar. Eso puede provocar que, poco a poco, el pecho baje su producción. Es entonces cuando aprovecho y me levanto, me pongo con el sacaleches y siempre, por si dejó algo en el pecho del que mamó, saco lo que haya quedado y luego comienzo con el otro. Esto es importante porque durante la noche es cuando los niveles de prolactina están más elevados y se le manda al pecho una señal de “hay que fabricar más”. Hacer esto varias noches seguidas dará muy buenos resultados que veremos durante el día. Si incluso durante el día vemos que hay alguna toma que el bebé se salta, o que no llega a terminar, podemos usar el sacaleches para retirar lo que sobra de leche en nuestros pechos e irla guardando en los correspondientes contenedores, ya sea en la nevera o en el congelador. Todo depende de para cuándo necesitemos la leche. Obviamente en el congelador durará mucho más (aproximadamente 6 meses) y en la nevera entre 3 y 5 días.

También se puede aprovechar cuando hace siestas largas, para sacar la leche y guardarla, y para cuando el bebé se haya despertado se habrá fabricado de nuevo más leche. Con lo cual esto implica que mientras el bebé mamó realmente 1 sola vez en 2 horas (por poner un ejemplo), el pecho creyó que en ese tiempo se hicieron 2 tomas completas. De este modo la producción con el paso de los días irá en aumento.

Y algo muy importante por último. Yo me desanimaba un poco cuando al principio me sacaba la leche porque veía que no salía gran cosa y eso me hacía dudar y demás. Pero resulta que como el sacaleches no succiona igual que el bebé, no sacará toda la leche ni la misma cantidad que puede sacar nuestro pequeño. Tú te puedes sacar 60 ml, por ejemplo, y el bebé puede estar sacando 100 ml perfectamente. Así que no os fiéis tampoco de lo que sale. Lo importante no es la cantidad, sino que el bebé cuando termine de mamar se vea feliz, tranquilo y lleno. Si al cabo de media hora quiere más, pues se le da más. Todas las veces que haga falta sin que por ello tengamos que pensar que se quedó con hambre la primera vez.

Madre mía! Hay tanto que decir sobre este tema… que no sé si continuar explicando cosas o dejarlo para otro post jajaja.

Hay muchos temas como por ejemplo, cuando la mamá se incorpora al trabajo, etc. Por eso les recomiendo lean el libro que les comenté más arriba, porque es fundamental. Está muy completo y aclara todas las dudas que una mamá o futura mamá pueda tener sobre lactancia.

¡Cómo entiendo ahora el por qué de los grupos de APOYO  a la lactancia! Hagan sus comentarios al respecto más abajo!

A las mamás les digo que deben tener confianza en sí mismas, paciencia, leer los libros que recomendé y cuidarse mucho! Y a los papás los animo a que lean también y sobre todo que sean un pilar de apoyo para sus parejas porque necesitan frases positivas que les inspiren confianza!

Feliz lactancia! ^^

2 thoughts on “Cómo conseguir la lactancia materna exclusiva (LME)

  1. He leido el post… me ha encantado… y he aprendido un moton madre mia cosas que ni sabia. Yo pensaba que el niño cada toma era en un pecho, no sabia que en una misma toma habia que darle los dos pechos o cosas asi… La matrona tambien me dijo que si el niño se pone y a los dos minutos se queda dormidos que los despertemos, porque en esos dos minutos solo han tomado la leche primera que es muy flojita y hay que ayudarle a que siga chupando para que chupe la leche mas fuerte.
    Gracias de nuevo. Espero poder hacerlo bien con mi hijo.. porque tengo una ganas….de verle darle el pecho… madre mia que sensacion mas bonita tiene que ser.
    Un beso gracias.

  2. Un placer!! Yo me enganché a estos temas porque son una pasada.
    Cada bebé es un mundo y será tu peque quien marque sus pautas. No le pongas horarios ni cantidades. Si solo toma de un pecho, déjalo estar. Ofrece siempre el segundo por si quiere más, pero si ves que no lo coge ni te preocupes.
    No te dejes comer el coco por la gente y tú vete a lo tuyo, haz caso a tu instinto y deja que sea él quien te diga lo que le gusta.
    Un abrazo y feliz final de embarazo! Te deseo lo mejor! Qué nervios eh?? jaja.

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