Cómo controlar las contracciones. Muy importante!

¿Se pueden realmente controlar las contracciones?

A las mujeres, a lo largo de la historia cinematográfica y otros, se les ha acostumbrado a creer y pensar que las contracciones son un momento terrible e imposible de controlar y no es cierto.

Lo digo así de fresca porque yo misma, que tuve unas contracciones muuuuy dolorosas y que me puse de parto un martes por la tarde y di a luz un viernes por la mañana, puedo decir tranquilamente que las contracciones, si tú quieres, las puedes hacer muy llevaderas. Tanto así que no exclamé ni una sola vez un “ay”. Y no lo digo como si no pudiese decir “ay” o como si por hacerlo fuese algo malo. Es un momento de dolor e incomodidad, por no decir miedo del parto y de que algo no salga bien y faltaría más que una no pudiese gritar a sus anchas y decirle 4 cosas al papá jajajaja. Pero, no es lo que recomiendo porque gritar implica ceder.

¿Ceder? Sí! CEDER AL DOLOR! Esto no es lo que queremos ni lo que nos conviene.

El dolor es como el miedo. En el momento en el que cedes a él, se apodera de ti y entras en pánico.

A mi me dieron 2 consejos que me llevé a la mente y al corazón y que puse en práctica todo lo que pude y más y el resultado fue una situación muy llevadera. De verdad se los digo!!

Primer tip: Tengo una amiga llamada Rosemary, que es anestesista y médico familiar en un hospital. Ella me explicó sobre sus 3 partos y me dio un consejo que puso en práctica y que yo me tomé muy enserio.

Es algo tan sencillo como RESPIRAR y CENTRARSE. Siempre hemos oído que si la respiración y la respiración y una piensa “bueno, tanta respiración pero las contracciones me van a dar igual!! Ni que respirar me fuese a anestesiar!!” jajaja. Y muy cierto que es, pero la verdad es que si aprendes a respirar bien… tranquila… profundamente… con los ojos cerrados… centrándote en que sí, vale, te está doliendo y el dolor se irá intensificando, pero el respirar, el centrarte y el cerrar los ojos mientras mantenemos la calma nos va a ayudar a estar bien oxigenadas, lo cual es muy importante para el bienestar del bebé, y nos va a relajar y esto ayudará a que el dolor sea muy soportable.

Segundo tip: Durante las clases de preparación al parto (que no deben dejar de ir ni pasar por alto), entre mil cosas que nos explicó y enseñó la matrona, yo escogí un consejo fundamental. Ese fue mi primer “tip” a poner en práctica: así como el dolor viene, se va. Parece una tontería, pero si recuerdas esto en cada contracción, mientras respiras con calma olvidando todo lo que hay a tu alrededor, superarás cada contracción con sorprendente valor. El dolor viene y se va! Y cuando se va puedes seguir charlando… riendo… preguntando… descansando… leyendo… lo que sea que quieras hacer o estés haciendo en ese momento.

Ten presente que cada vez las contracciones serán más dolorosas y más seguidas, pero tú ten estos dos consejos en tu mente y desde que notes que comienza una, cierra tus ojos, respira lentamente, piensa en lo fuerte que eres, sigue respirando lentamente mientras sube la intensidad de la contracción y es aquí donde debes pensar en que a pesar de que te duele, es solo un momento y en seguida la contracción y el dolor se irán… El dolor viene y se va… viene y se va… No estarás así eternamente, no estarás así ni si quiera durante todo el proceso… son segundos, a veces largos y a veces rápidos en los que el dolor viene y se termina yendo.

Qué importante es centrarse en esto!

Yo tenía miedo de perder el norte y ponerme a chillar histérica por el dolor, porque desde que cedes al dolor le permites que se intensifique y se apodere de ti. Es un pulso que debes hacer cada pocos minutos, pero si estás todo lo relajada que puedes, te centras en tus caderas, tu útero, tus piernas e intentas incluso relajarte ayudarás a tu cuerpo a abrirse y dilatarás mejor y más rápido.

Yo lo hice y de verdad me funcionó. Son una lata y agotan, pero las puedes controlar por mucho que duelan… Mi matrona me dijo que las mías fueron muy fuertes porque las veía en el monitor, y yo las sentí perfectamente, pero no dejé que ni una sola se me subiera a la chepa!

Necesitas dilatar, relajarte y no hacer lo contrario que es contraerte y cerrarte con el dolor. Deja que tu cuerpo haga lo que tiene que hacer y respira… respira y respira… A veces necesitarás respirar de forma superficial y lenta… otras de forma más profunda… Haz caso a tu cuerpo, pero yo desaconsejo totalmente esas respiraciones que son rápidas como gemiditos y cortas, porque incitan a que una se engarrote y se contraiga, y pierdes un poco la concentración.

No contraerse sino aflojar y relajar el cuerpo para que dilate mejor.

Vayan practicando desde ya a meditar un poco… a concentrarse en vuestro vientre… visualizar cómo se va abriendo… cómo se va relajando… y respirando lentamente.

Recuerdo después de entrar en mi paritorio, que al cabo de unas horas empezaron a llegar mujeres de parto y los chillidos eran terribles… Mi paritorio estaba en calma y en silencio totalmente… Hasta las matronas cuando entraban después de haber estado en otra de las habitaciones decía “uy! qué tranquilidad se respira aquí”.

Aquí les dejo unas imágenes de algunas de mis contracciones y lo tranquila que estaba para que vean y comprueben que sí se puede. No importa lo que oigas a tu alrededor, no importa lo que hagan los demás… tu parto es tuyo y lo puedes controlar a las mil maravillas si te lo propones. No te dejes llevar por el miedo, la incertidumbre o el dolor… EL PARTO ES NUESTRO!

Antes del parto, esperando por la epidural. :)

Honestamente todavía no me creo la serenidad que tuve… y si yo pude tú también!

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