Cuidado con las nanas!

Siempre le he dado mucha importancia a cómo se sienten los niños con según qué cosas. Hay adultos que ven divertido mortificar a sus sobrinos, primitos pequeños, hijos de amigos o conocidos, etc., e ignoran el efecto negativo que pueden estar creando sobre el niño.

Les diré algo… hacer pasar miedo o frustración a un niño no es ni sano ni positivo. Es malo. Tenemos la mala costumbre de quitarle importancia a los problemas de los peques solo porque creemos que nuestros problemas son mayores. Pues bien, eso no es cierto. Tus problemas son tan angustiosos para ti, como lo pueden ser para ellos los suyos. Se trata de proporciones. Ni tú tienes los problemas que ellos tienen ni ellos los tuyos, pero a cada quien, conforme a la edad que tenga le angustiarán de la misma manera y no es justo comparar lo de uno con lo de otro.

¿Qué tal si analizamos una nana muy famosa?

“Duérmete niño duérmete ya, que viene el coco y te comerá…”. Luego cuando tienen terrores nocturnos nos sorprenderemos. ¿Creen ustedes que es algo que se le deba cantar a  un pequeño? Nosotros lo vemos como algo normal, pero ciertamente esta y otras nanas, contienen violencia. Como lo oyen. Violencia psicológica. Estamos usando amenazas y miedo en una canción que para colmo de males es para dormir a la criatura. ¿Cómo creen que se puede sentir? Yo recuerdo estas nanas, así como otra que dice “arrorró, mi niño chico… que TU MADRE NO ESTÁ AQUÍ…”. Uy sí. Yo me iba la mar de fresca a dormir con semejante melodía siniestra y esa letra que daba gusto oírla.

Lo crean o no, son letras que psicológicamente infunden inseguridades, temores y hasta complejos a corto y largo plazo en la persona. Y digo persona, porque los niños, además de niños, son personas y de nosotros depende mucho cómo sean de adultos.

Cuidemos y protejamos sus mentes en lo posible, que es durante el tiempo que están en casa, y seamos para ellos figuras de seguridad y confianza.

Nada de amenazas o miedo en las canciones de cuna. Cantemos cosas bonitas y alegres, que les dibuje una sonrisa en el rostro y les haga dormir tranquilos sin pensar en brujas, cocos, duentes, soledad, desamparo o cosas negativas.

Analicemos más y mejor lo que les ofrecemos, porque a veces las prisas, las tradiciones y el no poner atención pueden dañarlos, y mucho, sin darnos a penas cuenta.

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