Epidural ¿Sí o no? Mi experiencia durante y después del proceso.

Nunca olvidaré el momento en el que mi anestesista abrió la puerta de mi paritorio, asomó la cabeza, miró hacia todos los lados, cerró la puerta nuevamente y tras 2 segundos volvió a abrir la puerta, a asomar la cabeza, a mirar de nuevo hacia todos los lados y … tras unos segundos mirándome… preguntó… ¿epidural?… “AQUÍIIIIII!!!!!!” Exclamé yo. Fue como ver a Jesús jajaja. Mi salvación! Era una chica joven y muy simpática.

Pero empezaré un poco por el principio…

En el hospital donde yo di a luz, el Hospital Universitario de Canarias (HUC), había sido, durante todo el embarazo un muy buen hospital. Pero la pega única que le encontré, la cual es algo importante, era que solo disponen de 4 paritorios. Es increíble, pero así es. El HUC atiende y asiste a todas las mujeres empadronadas en San Cristóbal de La Laguna (mi municipio), que es el segundo municipio más grande de la isla de Tenerife. Comprende gran cantidad de pueblos. Así que se pueden imaginar. Resulta que durante las clases de preparación al parto me explicaron que en el HUC si no consigues uno de esos 4 paritorios no te pueden poner la epidural. “¿POR QUÉEEE?!!” pregunté yo tranquilamente… “Porque para aplicar la epidural hace falta un monitoreo de tus constantes y de las del bebé, te ponen un catéter a través del cual se te va suministrando con una máquina la anestesia, y eso no te lo podemos hacer si no es en un paritorio el cual dispone de todo el equipo necesario”.

En ese momento un frío recorrió mi cuerpo… “¿Y si el día que me ponga de parto hay muchas mujeres que también se ponen de parto?” pregunté. “En ese caso te conviene ser de las primeras en llegar y en entrar a uno de los paritorios si quieres epidural”. Jajaja Así de sencillo. Como dice mi suegra: “fresco!”.

Varias veces me pasó, días antes de ponerme realmente de parto, en que creí que ya era la hora y decidí bajar a urgencias al hospital. Cada vez que bajaba me encontraba con un mar de mujeres de parto jajaja Yo pensaba…”Dios míoooo ayudameeee!” jajaja. Me hacían un registro, un tacto, una ecografía y me mandaban para casa porque todavía no era la hora. Las que no sepan o no tengan claro lo que es un registro pueden leer mi post sobre el tema aquí.

El día que me puse de parto fue un miércoles por la tarde. Me hicieron un registro, un tacto y al paritorio! Me tocó además el número 1.

Pasé algunas horas allí dilatando. Qué alivio sentí cuando me llevaron con la camilla hasta allí. Me entregaron un papel horas más tarde con la información de la epidural y mi consentimiento. Fue a eso de las 3 de la mañana que entró esta chica tan maravillosamente en mi paritorio.

Ella me preguntó por algún tipo de enfermedad, alergias, etc., Todo era normal y estaba bien. Mientras preparaba el instrumental me fue explicando sobre la postura que debía adquirir, lo que no podía hacer, etc. Esto es lo que me dijo:

– Siéntate en la cama con las piernas estiradas e inclínate arqueando la espalda hacia adelante. Como cuando vas a estirar tocándote las puntas de los pies.

– Tienes que estar muy relajada y no moverte bajo ningún concepto. No puedes respirar. Aguanta la respiración y si te viene alguna contracción no puedes moverte.

– Te voy a pinchar en la columna, entre las vértebras (creo recordar 3 y 4), y necesito que NO TE MUEVAS.

Esto lo repitió muchas veces porque es muy delicada esta operación.

Le pregunté antes de colocarme en cuánto tiempo haría efecto la anestesia y me dijo que al cabo de 20 o 30 minutos habría hecho su efecto al completo.

Me coloqué, me vino una contracción y como no había empezado le pedí esperar un segundo hasta que se me pasara y así sería más fácil. Ella accedió y esperamos. Cuando terminó me coloqué, respiré hondo… me relajé todo lo que pude y me dejé llevar.

No noté el pinchazo en absoluto. Fue como una mini picadura, pero ni la de una hormiga. De veras. Además, estaba tan agradecida de poder tener la epidural después de llevar días con contracciones, que ni me preocupó el hecho de que me pudiese doler. Solo quería que me la pusieran y que me hiciese el efecto que debía hacer, porque hay veces, ya sea porque depende de la persona o de que te la pongan bien, que no hace el efecto correcto y se te duerme solo la mitad y de la otra mitad te enteras de todo el parto. A mi cuñada le pasó. Se la pusieron mal y solo se le durmió una mitad.

Noté un frío que me subía como por la espalda y bajaba por las lumbares… Al cabo de unos pocos segundos me dijo “ya está!”. Me habían puesto un catéter y me acostaron de nuevo en la cama. Conectaron el catéter a la máquina que tenía al lado y pusieron la inyección con la anestesia que debían cambiar cuando al cabo de unas horas se gastara. Me pasaron el tubo del catéter por detrás de la espalda, pegado con esparadrapo para que este no se moviese, por encima del hombro hasta la máquina.

Me dijeron que procurase no moverme demasiado, aunque me podía mover. Simplemente que no arrastrase la espalda por el respaldo de la camilla si hacía algún movimiento para que no se saliese el catéter.

Poco a poco fui notando el efecto de la anestesia. Las piernas se me empezaron a dormir y efectivamente al cabo de media hora estaba todo, de mitad para abajo, completamente dormido. Fuera las contraccioneeees! Por fin, después de 2 días y pico podía descansar. Estaba agotada de aguantarme los dolores.

Cada X tiempo me ponían una sonda.

Tras parir y coserme me quitaron el cablecito de la epidural y me dejaron puesto el catéter. Al cabo de una hora comencé a recuperar la sensibilidad y a las dos horas me pude levantar e ir despacito al baño. Cuando me sacaron el catéter no sentí nada en lo absoluto. Todo muy bien la verdad. Muy contenta y nada de dolor! Bendito invento ese! jajaja.

Antes comenté que hay veces que a ciertas mujeres no le hace el mismo efecto en ambos lados y puedo explicaros uno de los posibles motivos, lo cual podría ayudaros a evitar que esto os pase.

Hay veces, y más con el embarazo, que con el mal dormir y la incomodidad, nos llenamos de tensión, nudos y engarrotamientos musculares. En las clases de preparación al parto te indicarán qué ejercicios y estiramientos debes y puedes hacer, pero yo insisto en la importancia de estas dos cosas sumadas a los masajes, porque si se te forman nudos o engarrotamientos en la zona de los glúteos y alrededores, es posible que ello impida el paso de la anestesia, por la mala circulación y que por tanto la anestesia no haga el efecto que tiene que hacer y lo termines pasando mal durante el parto. Procura hacerte muchos masajes de relajación en la zona lumbar y las piernas!

Otro punto es que la epidural tiene fama de estacionar el parto (la dilatación se detiene y hay que intervenir con cesárea) o ralentizarlo. Pero yo no creo que sea así. En mi caso, incluso, aunque iba la cosa muy espacio tras ponerme la epidural me relajé tanto y descansé tanto que dilaté más rápido.

La verdad es que mi experiencia con la epidural fue estupenda y, pienso, para las que no saben si ponérsela o no, por eso de que le afecte al bebé, etc., que no deberían tener ese miedo porque si tú lo pasas mal durante el parto, todo eso, esa tensión, ese malestar, los gritos, todo eso sí que afecta más aún al bebé que lo nota y se le transmite. Pienso que lo ideal es que la mamá pueda estar todo lo relajada posible para concentrarse bien en la hora de empujar y respirar correctamente, dado que la oxigenación en ese punto para el bebé es sumamente determinante.

Por otro lado, las veces que fui de falsa alarma y que tropecé con más mujeres de parto, pude escuchar los alaridos desgarradores, que no se oyen ni en las películas de miedo, de más de una que había dicho que no quería epidural y que a última hora se arrepentía y ya era tarde para ponérsela. “Todas se arrepienten” me dijo una enfermera. Les tocó parir a pelo gritando por la epidural.

Amigas, cada mujer es un mundo, y hay muchísimas, si no miren atrás en la historia, que paren y parieron sin epidural y ahí están. Perfectamente bien. Pero si tú puedes evitarte ese sufrimiento y dar a luz de forma indolora como yo, entonces no dejes de aceptar la epidural. Es mi consejo.

Cada una que decida sobre esto, pero medítelo bien y busque mucho sobre el tema, aunque a la hora de la verdad dependerá del umbral de dolor de cada una y del aguante que tenga, los niños que haya tenido, etc.

Yo en lo personal agradecí muchísimo la epidural. Pude disfrutar de un parto 100% concentrada en traer al mundo a mi hija, sin dolor, sin malas experiencias y sin insultar a mi marido jajajaja.

Y aquí os dejo una foto que me sacó mi marido querido a la 1 de la mañana, tras firmar mi papel de consentimiento para la epidural. ¿A que no tengo cara de estar de parto y con unas contracciones que te mueres? Pues sí que lo estaba y sí que tenía unas contracciones de horror y sin epidural aún. Pero gracias a una técnica que empleé y que me tomé muy enserio lo pude llevar tan bien que aquí me véis. ¿Quieres conocer mi técnica?

Antes del parto, esperando por la epidural. :)

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