Intolerancia a la lactosa ¿Qué es realmente y qué lo produce?

En el post anterior (Cólicos del bebé) traté las diferentes técnicas que se pueden realizar cuando nuestro bebé tiene cólicos y queremos ayudarlo a eliminar posibles gases o heces.

Comenté justo al final que quería hablar un poco sobre el tema de la leche de fórmula y los motivos más comunes de los cólicos y, a esto no pude evitar que se le sumara el tema de la intolerancia a la lactosa, causante de diarreas, cólicos y gases.

Aviso: no estoy diciendo con esto que todos los bebés que de pronto presentan diarrea o cólicos o gases necesariamente tengan intolerancia a la lactosa. Hay muchas razones que pueden provocar estos síntomas.

Entiendo que hay mamás que no quieren dar el pecho o que simplemente no han podido por motivos de fuerza mayor. Desconozco las causas y las razones y no estoy para juzgar ni hacer sentir mal. Debemos respetar las decisiones de cada mami, PERO considero que para tomar decisiones siempre es mejor estar bien informada.

Me apeteció dejar aquí una información que considero de gran valor dado que, a veces, como ya he dicho en otros post, aceptamos lo que se “enseña” como norma general sin cuestionar y eso es un error por nuestra parte. Cuestionar no es malo, es necesario y puede marcar la diferencia entre una decisión acertada y una decisión desafortunada.

Antes que nada dejar claro que nosotros somos la única especie mamífera que, aún después del destete (si es que nos llegaron a dar teta) y durante la edad adulta, sigue tomando leche y, además, leche de otra especie, como la vaca, como si eso fuese lo más lógico, normal y lo más sano. Eso no es cierto. Nadie se muere por tomar leche de vaca y desde luego no nos vamos a morir por tomarla, pero creo que sería bueno dejar claros ciertos puntos.

Para empezar la leche de nuestra especie tiene mucha más grasa que la leche de vaca. ¿Sorprendida? Pues así es. Así que a la leche de fórmula le tienen que añadir ciertos compuestos y muchas otras cosas para tratar de acercarse lo más posible a la composición de la leche materna nuestra, y aún así no lo han conseguido.

Por otro lado, en nuestro intestino delgado existe una enzima llamada “lactasa” que es la responsable de metabolizar la lactosa en glucosa y galactosa. Tras el destete, lo normal es que esta enzima desaparezca. Si esto sucede y seguimos empeñados en tomar leche, probablemente nos suceda lo que veremos a continuación. Añadir que hay bebés que de entrada carecen de esta enzima y también les pasa:

Cuadro explicativo

En este caso se suele decir que el bebé tiene intolerancia a la lactosa. Tanto si el bebé está a pecho o está con fórmula, el pediatra, por lo general, suele ofrecerle a la mamá alguna marca que esté libre de lactosa, como las leches de arroz… pero en lo personal, dar durante meses como alimento único a tu hijo leche de arroz, lo veo un tanto absurdo y arriesgado. Si le quitamos la proteína, la lactosa, entonces le va a faltar algo que en realidad necesita.

Al bebé de pecho se le está privando de la leche materna, que es lo que debería tomar y se le obliga a la madre a destetarlo sin necesidad y al bebé que ya estaba con fórmula lo que le sucede es que quizás no asimile bien la proteína de vaca.

La leche materna humana es fácil de digerir para el bebé, por cuanto está hecha específicamente para cubrir cada necesidad alimentaria del bebé y además va cambiando y adaptándose y regulándose durante los siguientes meses y años, dado que el bebé va creciendo y necesitando unas veces más de esto y menos de lo otro. Por eso produce menos molestias y cólicos. Es perfecta!

Muchas dirán “pues a mi hijo yo le di leche de fórmula y bien feliz que está”. No lo pongo en duda, pero estoy convencida de que quizás podría estar mucho mejor a día de hoy si hubiese tomado leche materna.

La leche materna además ayuda a prevenir posibles alergias, ayuda al desarrollo de la vista, lo proteges con tus defensas y una gran lista de beneficios.

En el caso del bebé de pecho que presenta esa aparente “intolerancia” lo que le sucede es que carece de esta enzima y no puede metabolizar la lactosa. ¿Solución? No destetarlo, sino administrarle la enzima para que haga el trabajo que solo ella puede hacer y así asimilar y absorber la lactosa para que no pase al intestino grueso que es donde se monta la fiesta y se provocan todos los síntomas incómodos.

Por consiguiente ¿sabes lo que le estás dando a tu bebé o te estás adaptando a lo que hacen los demás?

Si le puedes dar el pecho a tu bebé, ¿por qué no hacerlo? Si tu pediatra te dice que destetes, busca una segunda y hasta tercera opinión!

Pienso que el biberón ha sido un gran invento para ayudar a las mamis que no pueden dar el pecho por más que quieran, pero no creo que el biberón deba ser una opción a escoger entre teta o fórmula. Creo que debería plantearse más bien como la última opción y nunca como algo alternativo.

Solo es mi opinión, sin ánimo de ofender. Cada quien escoge, pero como dije antes, escoger con conocimiento es mejor y más acertado.

Lean si lo desean mi post sobre lactancia materna exclusiva y todos los bulos que se dicen y enseñan sobre este tema que ha dañado tanto la lactancia.

Todo esto, además de leerlo en diversas fuentes, lo leí por primera vez en uno de los libros del famoso pediatra Carlos González llamado “un regalo para toda la vida”, que trata todo lo concerniente a la lactancia.

Aquí les dejo una pequeña muestra del libro y de lo que dice este pediatra tan fantástico:

“Intolerancia a la lactosa
La intolerancia a la lactosa no tiene nada que ver con la alergia a la leche. No existe la alergia a la lactosa, es imposible. La alergia a la leche es alergia a las proteínas de la leche, y puede ser una enfermedad grave. Algunos niños que tienen síntomas de alergia a la leche tienen las pruebas de alergia negativas, algunos médicos le llaman a eso intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, que es una manera de decir: Creo que tiene alergia, pero no lo puedo demostrar.
La intolerancia a la lactosa no es alergia. Después de la edad de destete, la intolerancia a la lactosa es sencillamente normal; los raros somos nosotros, los que podemos tomar leche de adultos debido a una mutación (pág. 385). Pero a veces, en los bebés y niños pequeños, se produce una intolerancia secundaria 
a la lactosa cuando tienen diarrea. Se cura sola en unos días, y en todo caso es una enfermedad leve. Cuando el niño toma el biberón, a veces se le da una leche sin lactosa; pero con el pecho no suele haber problemas. Siga dando el pecho normalmente.

La lactosa en la leche materna no tiene nada que ver con que la madre tome o deje de tomar leche. La lactosa no se absorbe (ese es el problema de la intolerancia: o la lactosa se digiere y se destruye, o no se puede absorber), aunque la madre tome litros y litros de leche de vaca, en su sangre no hay ni una molécula de lactosa. La lactosa de la leche materna se fabrica en el mismo pecho, y se fabrica igual aunque la madre no tome leche. Existe una rarísima intolerancia primaria a la lactosa, una enfermedad congénita que se puede tratar dando al bebé la enzima lactasa junto con la leche materna.”

¿Qué opinan ustedes?

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