¿Eres adicto al porno? ¿Tu pareja mira porno y ya no sabes qué hacer?

El año pasado escribí un libro sobre un tema que me llamó la atención y que me hizo entender que entre nosotros vive un fenómeno que se oculta entre las sombras y no, no me refiero a Dragones y Mazmorras.

Es un enemigo silencioso que se disfraza de “algo normal porque lo hacen todos” y que afecta a miles de millones de familias en todo el mundo: La Industria Pornográfica.

Cada segundo 28.258 de personas visitan una página web pornográfica!

“¿Sabías que en 2013 las páginas de pornografía recibieron 450 millones de visitantes únicos al mes? Eso es mucho más que Amazon, Netflix y Twitter combinados. Además el 30% de toda la información transferida por internet está relacionada con el porno. Cada segundo 28.258 personas  están viendo pornografía en internet y cada segundo se gasta 2.719,77 € en pornografía en la red.”

Este es un verdadero monstruo que se disfraza de silencio, porque causa vergüenza y se oculta, y muchas veces goza de inmunidad “diplomática” en el hogar, por aquello de que “es normal”. Este fenómeno es mucho más frecuente de lo que creen y pese a que muchos están convencidos de que lo tienen bajo control, en realidad no tienen nada bajo control. Lo único que tienen es un verdadero problema.

La pornografía no es que sea dañina, está destruyendo matrimonios.

En 2004 el Doctor Jill Manning encontró que el 56% de los casos de divorcio involucraban a una parte de los dos teniendo un interés obsesivo en páginas pornográficas. Esto quiere decir que al año, alrededor de 500.000 matrimonios están cayendo debido a la pornografía.”

La pornografía es la principal culpable de los divorcios según abogados matrimoniales y psicólogos de pareja.

En 2004 el Doctor Jill Manning encontró que el 56% de los casos de divorcio involucraban a una parte de los dos teniendo un interés obsesivo en páginas pornográficas. Esto quiere decir que al año, alrededor de 500.000 matrimonios están cayendo debido a la pornografía.

Por otro lado, los expertos coinciden cuando advierten que “no es que el consumo de porno aumente en las parejas que tienen problemas, sino que el porno los genera”.

Esta práctica, más común en hombres que en mujeres, se vuelve un parásito para las personas que lo consumen ya que en la mayoría de casos, si no todos, se vuelve un vicio, una adicción… una droga.

 

¿Cuáles son sus efectos a corto y largo plazo?

El porno adicto pierde la empatía hacia los demás, suele tener problemas en sus relaciones sexuales normales, se vuelve una persona egoísta ya que basa el placer en general en algo suyo. Deja de ser capaz de disfrutar del “camino” durante sus relaciones, ya que piensa más en el “final” que en disfrutar y en DAR. Solo siente interés en recibir y además cae en la trampa de la superficialidad. Puede desarrollar complejos físicos y volverse más crítico con su pareja, ya que muy probablemente no se parezca demasiado a esas mujeres artificiales y “fabricadas” para tal negocio.

Llega a evitar las relaciones sexuales con su pareja porque considera el porno mucho más satisfactorio y excitante.

Pero detallemos todo esto un poco mejor: 

Destruye la confianza. De acuerdo a numerosos estudios una exposición prolongada a la pornografía lleva a una disminución de la confianza entre la pareja. No es de extrañar ya que la pornografía y el secretismo van de la mano. La mayoría de las personas que ven pornografía hacen todo lo posible para que permanezca oculto (borran el historial de sus computadoras y limpian en general el escenario lo máximo posible para evitar dejar pruebas). Las parejas se sienten traicionadas cuando se enteran y se preguntan qué más habrá que no sepan, o sencillamente la imagen que tenían de su pareja cambia lo suficiente como para verlo como alguien que tiene obsesión con el sexo y que, por tanto, podría tener mayor tendencia a ser infiel, si es que no lo ha llegado a ser ya.

Obstaculiza la intimidad emocional. La pornografía te lleva a que trates a la otra persona como un objeto y no puedas tener una interacción significativa con ella. Hay una gran diferencia entre tener sexo y hacer el amor. El sexo se trata de placer mientras que hacer el amor se trata de conectar. El sexo se trata del cuerpo mientras que hacer el amor se trata de la persona.

Destruye la autoestima. Cuando los hombres y mujeres habían sido expuestos a la pornografía eran más propensos a no estar satisfechos con la apariencia física, el afecto y el rendimiento sexual de su pareja. Además no sólo afecta en cómo ves a los otros sino también en cómo te ves a ti mismo. Los que ven porno piensan de sí mismos que son menos atractivos.

Las investigaciones han descubierto que los consumidores de pornografía se comparan a ellos mismos y a sus parejas con los modelos de las imágenes que ven. Como consecuencia pierden interés en el sexo porque se vuelven más críticos con la apariencia de su pareja.

Causa Egoísmo. Promueve el egoísmo y el placer inmediato. Muchos, aunque no todos, piensan solo en recibir, no en dar (y no solo en el ámbito sexual). Una relación donde uno sólo está interesado en recibir no dura mucho tiempo. Un hecho muy curioso es que el día que menos pornografía se ve en América es el día de “Acción de Gracias”. Interesante, considerando que la gratitud y el egoísmo son opuestos.

Degrada a las mujeres. Los resultados muestran que cuanto más porno ve un hombre, más probable es que quieran que las mujeres sean sumisas y subordinadas a ellos. Cambia la manera en que los hombres ven a las mujeres. Las ven como objetos y no como únicas y valiosas debido a la manera degradante en la que las mujeres y el sexo son retratados. Y eso sin mencionar que el porno muestra a las mujeres siendo dominadas y abusadas sólo para su disfrute personal.

Deteriora tu vida sexual. Puede llevar a una disminución de la actividad sexual. Una encuesta reciente de los usuarios que ven pornografía muestra que el 19% sufre eyaculación precoz, el 25 % no tienen interés en el sexo con su pareja, el 31% tienen dificultades con llegar al orgasmo y el 34% experimenta disfunción eréctil.

No se conecta con la persona. No sabe estar en el sitio y en el momento con él o ella realmente, y tiende a recurrir a fantasías sexuales en su mente para poder terminar el acto. Ya no le es suficiente el cuerpo de su pareja o el momento en sí… Necesita siempre un estímulo extra porque el sexo real le resulta demasiado crudo, llegando incluso a preferir masturbarse observando escenas lascivas que siendo partícipe del acto sexual.

Sin embargo, después de comprometerse a no masturbarse y no ver pornografía el 60 % de ellos sintió que sus funciones sexuales habían mejorado y el 67% tuvo un aumento en sus niveles de energía y en productividad. Muchas personas dicen que usan la pornografía para darle un poco de vida a su relación pero sin embargo los estudios muestran que destroza el lívido.

¿Te sientes identificada o identificado con lo que has leído?

El año pasado me dediqué a investigar sobre este tema, porque eran muchos quienes me escribían preguntando sobre este asunto, y en mi curiosidad terminé escribiendo un libro.

Se me ocurrió hacer algo diferente, ya que es muy fácil decir “Eso está mal”. Así que me planteé la cuestión de cómo podría ayudar a salir de eso y qué herramientras oferecer tanto al adicto como a la persona que sufre la adicción de su pareja, y la respuesta me vino en forma de 3.

Es decir, para mí antes las únicas víctimas eran los adictos al porno y sus parejas o familia, pero tras investigar y ahondar en el tema me di cuenta de que había un tercer rol que también era víctima de esta industria: los actores y actrices porno (especialmente las actrices). Este tercer papel era clave para superar la adicción.

Casi todo el mundo cree que las actrices escogen esa “profesión” por placer y por dinero, pero no es cierto.

La gente no sabe nada sobre la vida de las actrices, y en casi el 100% de los casos siempre hubo maltrato infantil, abusos, abandono, marginación y un montón de carencias y aberraciones que las han marcado de por vida, al punto de terminar trabajando en ese “sector”.

Nada que ver con lo que la gente piensa, de que disfrutan y que lo hacen por placer y dinero… Todo eso es falso.

A la mayoría las violan, incumplen los contratos que establecen antes de las películas, las chantajean, las maltratan, las amenazan, las fuerzan… y un millón de historias horribles más.

Prácticamente todos, actores y actrices, terminan drogadictos, porque la únca manera de soportar semejante descontrol en sus vidas es usando pastillas y estupefacientes, y la gente no sabe lo que está viendo cuando pone una porno… Y la esperanza de vida de un actor porno no llega a los 40 años.

El adicto no se da cuenta de que se está masturbando mientras observa a un yonki, con su vida destruida.

Así que el libro tiene como objetivo no solo ofrecer ayuda y herramientas a la pareja del adicto que sufre con impotencia, rabia y humillación todo este asunto, sino CONCIENCIAR al adicto, sobre qué es lo que hay detrás, ayudarlo a entender el sufrimiento que experimenta su pareja, y a que vea la pornografía desde detrás del telón, perdiendo así la parte excitante y morbosa.

Es como comerte un caramelo, y estar acostumbrado a simplemente abrir la bolsita y comerte el caramelo… Mmmm qué rico el caramelo! Es dulce, es divertido y cada día tiene un sabor diferente… Hasta que un día te enteras de que ese caramelo que te comes a diario salió del culo de alguien. SHOCK! jajajaja A que ya no te apetece tanto comerte el caramelito de mañana?

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Pues básicamente ese es el punto de mi libro: Conseguir que el adicto lo vea todo con crudeza y realidad, y cambiar su forma de ver la pornografía.

Incluye decenas de testimonios de cada una de las partes afectadas (adictos, parejas de adictos y actrices), lo cual lo hace todo más real y ayuda mil veces más a ponerse en el lugar del otro. Es como un recorrido que se convierte en una terapia para ambos.

Como es un libro dirigido a ayudar lo ofrezco totalmente gratis. Así que si lo quieres solo tienes que pedirlo a través del formulario y te lo enviaré en un plazo máximo de 48 horas.

 

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