Tips para reducir las rabietas y fomentar el “buenrollismo” en casa!

Lo prometido es deuda!

En el post anterior les comentaba cómo estábamos llevando el tercer año de vida de Besay en casa, y también que iba a escribir sobre los métodos que utilizamos mi marido y yo con ella, para evitar el mal rollo y las “trifulcas”.

Partiendo de la base de que es normal que a los peques les den rabietas, sientan frustración y no estén siempre de buen genio o ánimo, y que la meta aquí no es eliminar las rabietas al 100% (ni siquiera intentarlo), podemos proseguir con lo que les quiero explicar.

Para nosotros nuestra hija es, además de nuestra hija, una persona. Esto ya lo he comentado alguna que otra vez, y sé que tengo un post sobre cómo evitar las rabietas (en la medida de lo posible), pero he querido volver a hablar del tema porque realmente hemos comprobado y experimentado los resultados.

Besay todavía tiene 3 años, lo sé… No podemos hablar de “la crianza ha sido un éxito”, porque todavía queda mucho camino que recorrer. Sin embargo, a pesar de todo eso, ahora mismo, en el día a día, notamos los resultados de nuestro trato con ella. ¿La clave? El respeto.

Tenemos por costumbre hablar con ella como si habláramos con un “amigo”. Digo amigo entre comillas, porque no es en plan… como si nos tomáramos una cervecita con el amigote o la amigota. No. No va por ahí. Cuando digo “amigo”, me refiero a que no la coloco ni por encima ni por debajo de mi. La escucho con interés y con atención, la dejo hablar, le pongo valor a lo que me dice, no la ridiculizo, no le llamo la atención delante de los demás, no la comparo con otros niños, le hablo de forma cordial (sin amenazas, sin dictadura, sin órdenes, sin malos tonos) y, sobre todo, le explico las cosas. Que sí, que a veces me saca de mis casillas y le meto un grito, obvio. No se trata de ser perfectos, ni nosotros ni ellos. Pero por norma, en casa el respeto es clave.

Todas estas cosas la hacen sentirse respetada, valorada y tenida en cuenta. Entonces, qué con esto? Pues yo noto que no necesita ponerse a la defensiva cuando le decimos algo como una prohibición, un límite o una negación.

Simplemente lo acepta medianamente bien la mayoría de veces, porque no nos la pasamos diciéndole lo que tiene que hacer, no le hablamos en tono amenazante sino que le hablamos con respeto, tal y como le hablaría a otra persona.

Cuando los niños son reñidos constantemente, se les dice que no a todo (o casi todo), suelen tener comportamientos más agresivos, rebeldes o, al contrario, se comportan de forma insegura, tímida e introvertida. Llega un punto en el que la frustración en ellos es mayor que las ganas de comprender los motivos que se les están dando. Siplemente ya no quieren entender nada porque todo es una “caca”!

¿Te imaginas que por todo te estén llamando la atención? Pufff… menudo rollazo! Y sin poder decir nada porque encima te mandan “al rincón de pensar”, te castigan… Si tuviéramos un gobierno que nos tratara de esa manera… ¿qué tipo de gobierno sería? DICTADURA! Y está más que comprobado que las dictaduras generan levantamientos por parte del pueblo, golpes de estado, revueltas, protestas, manifestaciones…

Si tu hijo o hija hacen muchas rabietas (consideras que son más de las normales), es posible que necesites replantearte los métodos y las formas que utilizan en casa. No es necesario que te hundas en la culpa. Simplemente analiza la situación, el tono que usan y la frecuencia, analiza cómo se hablan en general en casa… Analízalo todo!

Nosotros, por ejemplo, utilizamos mucho la negociación. Cuando llegamos a un punto en el que vemos que hay peligro de estallido, valoramos la situación: hambre, cansancio, incomodidad, aburrimiento?

Si sospechamos que puede ser alguna de esas cosas le ponemos remedio y entonces el ambiente mejora.

Si no es nada de eso y simplemente ella quiere hacer alguna cosa que no es conveniente, como por ejemplo, estamos en el super y quiere comprar unas chuches, pero nosotros no queremos, entonces primero siempre le damos la respuesta corta, pero en plan bien: No cariño, ahora no.

Si esto no es suficiente, aunque por lo general no suele pasar de ahí, entonces ella insiste, y ahí procedemos a explicarle, por ejemplo: “Cielo, ahora no se puede comprar eso, porque papi y mami tienen un poco de prisa y tenemos que hacer la compra ya”. Entonces añadimos un elemento que considero clave. “¿Nos ayudas?”. A todos nos gusta sentir que formamos parte de algo, de un proyecto o de una simple tarea, y cuando los demás requieren nuestra ayuda esto nos hace sentir positivos e importantes. A Besa le encanta ayudar y sentir que ayuda, así que esta táctica nos funciona genial.

Si a pesar de esto no funciona nada, entonces pasamos a la negociación, y que nadie se sienta mal o “vencido” por aplicar esta técnica, porque en absoluto se trata de eso. Al menos no lo es para nosotros. Es como si estás con un amigo, y él quiere ir a una tienda a comprar zapatos, pero tú tienes hambre y te quieres ir a comer algo. ¿Qué hacen? Pues ponerse deacuerdo… Si no hay más misterio. Ninguno se siente como si hubiese sido vencido por el otro… ¿cierto? Es algo natural. Lo más probable es que resuelvan ir a comer primero y luego se vayan de compras con calma. Ambos salen ganando porque de eso se trata hacer negocios.

“Cielo, ahora tenemos prisa y necesitamos que nos ayudes, pero después, si te apetece, podemos ir a comprar unas chuches.. o podemos hacer unas cotufas (palomitas)… comer galletas… helado… saltar en la cama”… En fin, lo que se les ocurra. Cada uno conoce bien a su peque y sabe qué es lo que más le gusta.

De todos modos, y esto es una nota personal, tampoco pasa nada por comprar unas chuches… y no se trata de ser cabezón como quien quiere demostrar autoridad. Si realmente es una mala idea comprar esas benditas chuches, no las compres, obvio, pero si no va a pasar nada y realmente no es algo trascendental… pues por qué no comprarlas?

A la hora de criar (y en general en la vida) debemos ser selectivos con las guerras que pueden surgir, porque no todas las guerras son importantes, ni trascendentales, ni necesarias y lo único que conseguimos es levantar muros entre nuestros hijos y nosotros.

¿Cómo le hablas a tu hijo?

Por favor, si te gustó mi sermón o crees que alguien lo puede necesitar entonces comparte, comenta!

Gracias por estar ahí!!

 

 

2 ideas sobre “Tips para reducir las rabietas y fomentar el “buenrollismo” en casa!”

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