Por qué no se debe enseñar a compartir a los niños. Yo NO lo hago.

He escogido este tema, porque me tropecé el miércoles por la mañana con un artículo en Facebook, con el cual coincido al 100% porque habla sobre algo que yo llevo diciendo desde que Besay tenía 4 meses, y del cual, no sé porqué, nunca llegué a escribir.

Entiendo que les pueda parecer a simple vista algo malo o egoísta. “¿Cómo no vas a enseñarle a tu hija a compartir si los niños deben aprender a compartir?” y todo eso…

Cuando tengo dudas sobre cómo proceder a la hora de hacer esto o lo otro con mi hija, me paro a pensar y me pregunto “Cómo me gustaría que lo hicieran conmigo si me pasara a mi?”. Entonces todo se vuelve un poco más claro, y trato de ponerlo en práctica, aunque de todos modos ella y yo somos personas distintas y a veces lo que me agrada a mi le desagrada a ella… pero bueno. Poco a poco.

Del mismo modo, cuando tengo dudas sobre algún tema le doy la vuelta y comparo el mundo infantil con el mundo adulto. ¿Funcionan las cosas del mismo modo en el mundo infantil que en el adulto? ¿Por qué no funcionan igual?

Parece que cuando somos niños la vida y la sociedad funcionan de una manera, y luego resulta que al crecer y hacernos adultos funcionan de otra. ¿Por qué hacemos esto? ¿Estamos preparando a nuestros hijos para ser independientes, capaces y estar preparados para enfrentar y conquistar la vida, o les estamos enviado desde pequeños señales equivocadas y confusas?

Los que practicamos crianza respetuosa, por lo general, tenemos serias dudas con el sistema escolar porque, entre otro millón de cosas, consideramos que convierte a los niños en pasivos y mansos borregos listos para ser mangoneados en el mundo laboral, por decir algo.

Sin embargo dejamos de prestarle atención a otros temas, en cierto modo tan sencillos, como el hecho de compartir.

Los niños simplemente tienen que compartir porque sí… Sus cosas solo son suyas hasta que otro niño las quiera. Entonces, en ese momento, ya no tendrá autoridad sobre lo que es suyo porque automáticamente todos le dirán que hay que compartir y que, a la fuerza, se lo tiene que prestar.

Y yo pregunto ¿funcionan así las cosas en el mundo adulto?

Si yo estoy en una plaza sentada, pensando en mis cosas, y se me acerca alguien y me pide las llaves de mi coche… ¿se supone que se las tengo que dar “porque sí”?

Algunos dirán “aaaay pero es que no es lo mismo prestar el coche que prestar una muñeca”. Y volvemos a errar, porque no podemos juzgar y evaluar el mundo infantil con una mente de adulto. No olvides que para el niño o la niña es tan importante su muñeca como lo es para ti tu coche. Es una cuestión de proporciones y escalas a nivel de madurez.

¿Por qué voy a obligar a mi hija a prestar sus cosas, si son suyas y ella está en su derecho de no prestarlas? Es importante enseñar a nuestros hijos a ser libres de decir a los demás NO, sin sentirse mal por ello.

Es una decisión que debemos dejar en sus manos, y dejar que su discernimiento y su madurez vaya sopesando si tal vez puede prestarlo un rato, regalarlo o simplemente negarse y decir que no. Nosotros no siempre podemos ni debemos ser el “Pepito Grillo” de nuestros hijos. Ellos deben aprender a corregir sus decisiones.

Por ejemplo. Me ha pasado que Besay no ha querido prestar algún juguete, y dejarla tomar su decisión, y al cabo de un rato arrepentirse o corregir su decisión, por su propia voluntad, y acercarse al niño y darle su juguete. El respeto también significa entender que sus cosas son suyas…

Enseñar a nuestros hijos a sentirse mal por querer decir que no, puede tener graves repercusiones de cara a su edad adolescente o adulta, e incluso ya desde la propia niñez, y estoy hablando de posibles maltratos, abusos del tipo que sean, aguantar injusticias, etc. Crecen creyendo que los demás tienen derecho sobre sus cosas (incluyendo su cuerpo). Ellos deben ser capaces de decir NO cuando algo les haga sentirse mal y punto.

Por otro lado, también es importante saber encajar un NO. ¿Qué pasa si te acostumbras desde niño a que cuando simplemente quieres coger lo del otro lo tomas y ya? ¿Crees que serás una persona capaz de encajar una negativa o un fracaso, o por el contrario corres el riesgo de ser una persona atascada en esa actitud “infantil”?

Besay a veces no quiere compartir sus cosas, y yo no le digo nada, porque son sus cosas, y sé que en otras muchas ocasiones sí las comparte, solo que ella decide qué compartir y con quién, algo que se transferirá a su vida adulta como una forma de saber escoger a los amigos, saber decidir con quién quiere relacionarse, jugar, ser feliz, poner sus límites a los demás, etc.

¿Esto va a dar como resultado a niños y adultos egoístas? No. ¿Por qué? Porque el mensaje que se les da a los niños no es “no prestes tus cosas”. El mesaje es “tus cosas son tuyas y eres libre de escoger qué prestar, a quién y cuándo”. Ellos solos, cuando quieren prestar algo, sin presiones, lo hacen y disfrutan del juego porque comprenden que compartir, a veces, hace las cosas más divertidas e incluso hace al otro feliz.

Eduquemos con coherencia!

¿Qué opinas ahora de este tema? ¿Te hizo pensar o sigues considerando que hay que “compartir porque sí”? ¿Crees que a los niños hay que enseñarles a compartir, o que ellos mismos por su cuenta lo descubren y experimentan por sí solos?

Comenta y comparte!!

 

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