El virus “mano boca pie”. Lo estamos pasando! Parte I.

Pero qué virus más horrible es este! Lo llaman “mano boca pie”

Es un virus famoso entre niños, pero no entre adultos. La pediatra se sorprendió un poco de que lo tuviese yo también.

Yo comencé una mañana sintiéndome mal de la garganta y como si estuviese incubando una gripe rara y de esas que lo tumban a uno. Por la tarde me noté fiebre. Eran unas décimas, pero me hacía sentir mal.

Dos días después me desperté por la mañana con malestar de nuevo. Me dolía la cabeza y los ojos cuando los movía. Por la tarde noté que me picaban un poco las manos. Vi que me habían salido unas ronchitas un tanto extrañas en las palmas. Al principio ni lo relacioné con lo de la garganta y más bien pensé en que tal vez habría comido algo que me había sentado mal, aunque por más que le di vueltas, no lograba descubrir qué alimento pudo ser.

virus "mano boca pie"

Luego, el mismo día, un poco después, empecé a notar que me salían también en la planta de los pies. Esto ya me dejó perpleja, pero seguí pensando en que tal vez fuese una reacción a algo en mal estado o algún tipo de alergia repentina a algo.

Al día siguiente noté que las ronchitas habían aumentado en número. Me salieron 2 en la cara, cerca de la boca, pero pensé que sería algún grano, aunque es raro porque yo no soy de tener acné. En la tarde fuimos de paseo a visitar a unos amigos y fue entonces, como a las 19:00 de la tarde que notamos que Besay tenía fiebre. Exactamente 38,1º. Recogí sus cosas y nos vinimos de regreso a casa. Le di la epiretal y esperé unos minutos a ver si le bajaba, pero nada parecido. Tomamos un taxi y bajamos al hospital. Nos atendió una pediatra muy amable que la examinó bien, pero no supo decir con exactitud qué tenía Besay. Claro, como la pequeña no puede hablar, no nos puede decir dónde le duele, o qué le pasa. Es un fastidio.

De pronto se me ocurrió enseñarle mis manos y decirle lo que me había notado, por si de pronto era algo importante que tuviese que ver con su estado y así fue. Ella me miró, sonrió y me dijo… “eso que tienes lo causa un virus que es llamado ‘boca mano pie’. Primeramente suele provocar malestar como dolor de garganta y fiebre. Después aparecen las ronchitas. No hay medicación que lo desaparezca o elimine, pero existe algo que puedes tomar para aliviar los síntomas de picazón. Por lo general se suele ir en unos 5 días.”

Yo estaba alucinando. No había estado en contacto con otros niños, ni nada que se le pareciese así que no comprendía muy bien de dónde me saqué esto.

Además de picarme las manos y los pies, me pica también la cabeza por ciertas zonas. La fiebre a mi me duró un rato por la tarde. Lo que más molesta me tiene es el dolor de garganta al tragar porque para comer y todo es una lata. Se me termina quitando hasta el apetito.

La niña empezó el sábado por la tarde, ayer, con la fiebre. Estuvo muy incómoda anoche y lo pasamos fatal. Le entraron unas llantinas horribles, como si la estuviesen torturando o asustando. Fue horrible. Ella no suele llorar sin más. Es un bebé muy risueño y se ríe por todo. Solo llora cuando le duele o molesta algo. Incluso cuando tiene hambre, no suele ponerse a llorar, sino se queja de otro modo, con unos ruiditos que son como gruñidos jejeje. Se enfada! jajaja. Así que cuando la vimos así nos apuramos mucho. Costó un montón para calmarla. Al final cuando se relajó la pude poner un poco al pecho a ver si se tranquilizaba del todo y se quedaba dormida y así fue.

Ya nos había avisado la pediatra que estaría con fiebre como unos 2 días y que le diésemos epiretal máximo cada 4 horas 0,70ml. Es lo que estoy haciendo, además de ayudarla con baños de agua tibia, para cuando le da fiebre y todavía no le puedo dar el paracetamol.

Estuve anoche leyendo casos por internet sobre gente que ha pasado este virus junto con sus pequeños y muchos dicen lo mismo y es que para ser un virus que se va sin más y que no es peligroso, es de los más molestos que hay. Salen, por lo general pero no siempre, bolsitas en la boca, las ronchas que mencioné en manos y pies, a veces salen ronchas en otros lugares del cuerpo y, lo que más me preocupó, dicen que en el 40% de los casos se caen las uñas!! Qué horror!! Casualmente el día que me noté las ronchas, noté que me dolía la uña del dedo gordo de la mano derecha. Dicen que no duele la uña y cuando se te cae tampoco… espero que no me pase y menos a la niña que me daría mucho pesar.

En fin… Ahora la pobrecita está durmiendo. Le costó un montón quedarse dormida. Me tocó darle mi leche en biberón, porque creo que hoy está incómoda con la garganta o algo, porque le quise dar el pecho, dado que es importante ofrecérselo siempre a cada rato porque con la fiebre y el malestar se puede deshidratar fácilmente, y lo ha cogido con ganas, como teniendo hambre, pero al tragar se ponía a llorar. Eso me preocupó, porque ella solo tiene 5 meses y si la garganta le duele durante varios días no puede estar todo ese tiempo sin comer.

Así que tras la sugerencia de Freddy, mi marido, decidí sacar leche que tengo guardada en el congelador, ponerla en el biberón y dársela pero sin calentarla. Solo un poco para quitarle el frío y probar a ver si de ese modo, al no estar calentita la leche, le aliviaba un poco lo de la garganta y así fue. Lo cogió con gusto y hasta nos dedicó algunas sonrisas, dentro de su malestar jejeje, y nos quedamos más tranquilos.

Alguna se preguntará por qué le di leche que tenía en el congelador en lugar de sacármela, pero el motivo es que esa leche es del 2º mes y tiene más grasita y nutrientes que la de ahora. ¿Por qué? Porque hace unos meses la niña estaba necesitando mayor cantidad de grasa que ahora. De este modo me quedo doblemente tranquila, porque como me sospecho que no comerá la misma cantidad como cuando está bien, por lo menos sé que lo poco que coma será con algo más de grasa que lo de siempre.

La verdad, es odioso este virus. Un desespero porque también se le ha irritado el culito y está de lo más incómoda. He estado intentando no usar muchas toallitas y más bien limpiarla con agua tibia, dejarla a ratitos con el culete al aire sin pañal y esas cosas, además de la pasta al agua, por su puesto, a ver si todo eso le ayuda y se le alivia pronto.

Asco de virus!!!!! Lárgate ya por donde viniste!!!!! Yo por mi parte también estoy incómoda, pero como me preocupa más la niña, yo casi que ni me entero de lo que tengo. Con decir que ni me acuerdo de ir al baño a hacer pis…

En fin… hasta aquí la “aventura”,… seguiré escribiendo conforme va evolucionando todo en la parte II

El pecho en la lactancia… ¿es cierto que se estropea?

En este post quería hablar sobre un tema que a muchas nos preocupa. El pecho en la lactancia. ¿Cómo quedará mi pecho tras el embarazo? ¿Y tras el destete?

Cuando me quedé embarazada, durante los dos primeros meses estuve pensando en este asunto. Me planteé incluso la opción de no darle el pecho. Pero obviamente esos pensamientos eran superficiales y estaban lejos de lo que más tarde fui entendiendo y sintiendo.

Con el paso de los meses cada vez me fue dando un poco más igual… hasta que me empezó a importar más el bienestar de mi niña que mi aspecto. Obviamente el aspecto siempre será importante y a todos y todas nos preocupa, pero en cuanto a escoger una cosa o la otra… terminé decidiendo que le daría el pecho, si las circunstancias no lo impedían.

Leí mucho sobre el tema porque por otro lado necesitaba saber qué tanto se podría estropear y sorprendentemente en casi todos los sitios que consulté por internet, leí que el pecho no cambia por la lactancia, sino por el embarazo. Después de vivirlo, no sabría decir si es cierto o no, porque mi pecho no se ha estropeado al menos por ahora (toco madera jajaja). Sí puedo decir que me ha crecido porque no es solo una cuestión de hincharse por las hormonas o la subida de la leche, sino que las glándulas mamarias se desarrollan. Es decir, el pecho realmente crece!

Desde que me quedé embarazada, incluso antes de saberlo, había notado un cambio. Notaba que me dolía y me molestaba. Más tarde, a medida que fue evolucionando el embarazo, noté cómo me creció otro poco.

Tras dar a luz, incluso unos meses antes, producía calostro, ese líquido más valioso que el oro para nuestros peques, y fue al cabo del 2º día, concretamente por la noche, cuando me subió la leche a borbotones. Dios mío qué mal lo pasé con los puntos de la episiotomía (que de eso hablo en otro post) y la subida de la leche, con fiebre incluída. Recuerdo que me palpé como buenamente pude y me asusté porque notaba como bolitas dentro del pecho. Pero era y es completamente normal. Es la leche que se almacena y se produce en la glándula y forma esas “bolsas” que al tacto parecen bolitas.

Estructura de la mama

En mi caso, y como dije antes, tuve fiebre y me sentía como si tuviese un gripazo. Un calor, un dolor y una necesidad de ponerme a la niña al pecho…!! Me caían las gotas y empapaba todo. La verdad, fue desagradable. En el post en que hablo sobre la lactancia explico también sobre ese “exceso” de leche y el por qué. Cuando Besay, mi hija, nació se la tuvieron que llevar en una incubadora, porque tenía lo que llaman “pulmón húmedo” y no la pude tener conmigo en la habitación cuando me subieron a planta. El caso es que ella no estaba para succionar y lo que hice fue vestirme, que me podía haber puesto la ropa de mi marido y me habría dado igual porque salí corriendo al hospital a darle el pecho y estar con ella.

Después, con el paso de las semanas, ya la subida de la leche no era tan intensa, con lo cual el pecho no se me hinchaba tanto. La producción de leche se había regulado y ya todo era más normal. Hay mujeres a las que se les hincha muchísimo el pecho cada vez que les sube la leche hasta que se les regula y ese subir y bajar, porque cuando el bebé mama vacía el pecho, aunque no es la definición correcta, es lo que va produciendo que la piel se estropee. Para la piel es un estira y encoge constante durante cierto tiempo. Aunque en cada mujer es diferente, porque depende del tamaño del pecho, de lo mucho o poco que se te hinche, de lo mucho o poco que mame tu bebé y que por tanto te lo vacíe, del tipo de piel que tengas, etc. Depende de muchos factores. Pero lo que sí recomiendo son dos cosas:

1. No dejar de dar el pecho de forma repentina, pues lo ideal es que el bebé sea el que se destete solo de forma progresiva, lo cual será menos violento para el pecho y para el bebé.

2. No perder la costumbre de hidratarse bien siempre para evitar las estrías. Masajea bien el pecho con crema hidratante y aceite de almendras y procura no usar sujetadores que recojan demasiado el pecho, porque estos también estropean el busto porque crean tirantez en la piel de la zona inferior y lateral del pecho y eso produce estrías y hasta puede provocarte una mastitis.

Si quieres leer mi post sobre las estrías y enterarte de lo que hice para que no me saliese ni una sola pincha aquí.

Por ahora sigo dando el pecho y aunque noto que se me quieren formar estrías, hidrato bien la zona y así me aguanta bien hasta hoy.

¿Y a tí? ¿Cómo quedó tu busto y que trucos utilizaste para cuidarlo? ¿Sigues dando el pecho? Cuéntanos tu experiencia! Las demás mamás estarán felices de leerlo.

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El parto. Llegó la hora!

El viernes por la mañana, a las 7:00 a.m, en el Hospital Universitario de Canarias, di a luz a Besay. Muy mañanera ella. Yo días y semanas atrás estaba muy precupada, porque soy muy aprensiva al tema de los médicos, las agujas, etc., y un parto para mí era como pasar por lo más terrible del mundo. Estaba muerta de miedo.

Les explico. En el Hospital solo hay 4 paritorios. Es increíble, pero así es. El HUC atiende y asiste a todas las mujeres empadronadas en San Cristóbal de La Laguna (mi municipio), que es el segundo municipio más grande de la isla de Tenerife. Comprende gran cantidad de pueblos. Así que se pueden imaginar. Resulta que durante las clases de preparación al parto me explicaron que en el HUC si no consigues uno de esos 4 paritorios no te pueden poner la epidural. “¿POR QUÉEEE?!!” pregunté yo tranquila y serenamente… “Porque para aplicar la epidural hace falta un monitoreo de tus constantes y de las del bebé, te ponen un catéter a través del cual se te va suministrando con una máquina la anestesia y eso no te lo podemos hacer si no es en un paritorio el cual dispone de todo el equipo necesario”.En ese momento un frío recorrió mi cuerpo… “¿Y si el día que me ponga de parto hay muchas mujeres que también se ponen de parto?” pregunté. “En ese caso te conviene ser de las primeras en llegar y en entrar a uno de los paritorios si quieres epidural”. Jajaja Así de sencillo. Como dice mi suegra: “fresco!”.Resulta que con los nervios de ser primeriza e inexperta, bajé en 2 ocasiones creyendo que era la hora y cada vez que bajaba me decían lo siguiente “más te vale no ponerte hoy de parto porque está todo lleno. Las mujeres están pariendo hasta en la sala de lactancia” (encima de camas normales y corrientes)… Hasta 11 mujeres a la vez. Qué locura y qué terror.

El hospital no daba a basto con los partos que asistió en esos días.

Bueno… yo creo que en contadas ocasiones he orado y suplicado tanto al Señor jajaja. Qué agobio…!!!!!!

El caso fue que la tarde que ingresé, que fue a las 19:00 de la tarde, no tenía sino 1cm dilatado. Ellos para dejarte ingresada tienen que ver que tengas al menos 3cm. Con 1cm no estás de parto. Me habían mandado para casa en varias ocasiones, pero para sorpresa de todos, esa tarde que bajé, me atendió una ginecóloga muy muy muy amable y simpática, y me dijo que como me veía mala cara y que las contracciones ya eran muy dolorosas me dejaría ingresada. Primera cosa rara que pasa porque ellos no hacen eso. Aunque estés chillando de dolores, que lo he visto, si no tienes más dilatado no te ingresan. Supongo que al estar aquello tranquilo no era un problema recibirme.

Luego resultó que después de estar colapsados con parturientas durante semanas sin dar a basto, el auxiliar de la ginecóloga me dijo que no me preocupase por nada, que esa noche no había ni una sola mujer pariendo. Yo era la única. Gracias al Señor. Recuerdo perfectamente el ambiente que se respiraba allí en ese momento. Las veces anteriores todo era estrés, mucha gente esperando por fuera, corre para aquí, corre para allá… Pero esa noche no. Todo estaba en silencio. Las luces estaban tenues y cuando toqué el timbre me abrieron al instante. Pasé y todo seguía en calma. Ni un alarido, ni un grito… Todo estaba en paz. Me llevaron muy amables a la sala donde me harían un registro. Allí estuve cerca de 2 horas, con el registro puesto. De vez en cuando me hacían un tacto para ver lo que había dilatado. No había avanzado nada! Las contracciones eran muy seguidas y dolorosas. Sin embargo las supe llevar de muy buena gana gracias a unos consejos que me dieron.
Más tarde me pasaron al paritorio número 1. Todo estaba en silencio. Tanto fue, que de pronto tenía a mi disposición a 5 matronas asistiéndome. Otra cosa extraña fue que la epidural la ponen a partir de los 6cm de dilatación, y sin embargo me la ofrecieron estando casi de 3cm. Así que me ahorré muchos dolores, siendo que ya llevaba más de 2 días con contracciones.

Obviamente acepté esa bendita epidural y a partir de ahí todo fue muy relajado. Las que quieran entrar en detalles con la epidural puede ver mi otro post aquí. Me cogió perfectamente ambos lados la anestesia y al cabo de 20 minutos dejé de sentir dolor alguno. Sentia perfectamente cuándo tenía una contracción, pero ya no sentía dolor. Solo el útero endurecerse y comprimirse a lo bestia. Eso era algo muy bueno porque así sabía cuándo tenía que empujar y cuándo no, dado que empujar si no hay contracción es absurdo. Es gastar energía y oxígeno. Solo se debe empujar cuando tienes una contracción.

Recuerdo que una vez estaba en mi paritorio, con mi epidural puesta y demás, ya más tranquila,… comenzaron a llegar mujeres de parto. Llegaban como churros. POR LOS PELOS!! Fue como si en medio de ese caos que hay cada día se hubiese hecho una pausa y gracias a eso pude tener mi paritorio. Yuhuuuuu!! El paritorio por dentro parecía el interior de la cabina de una nave espacial. Junto a la camilla habían todo tipo de máquinas.

Detrás de mí estaba un monitor que iba marcando los latidos del corazón de la niña y mis contracciones y lo iba imprimiendo. Parecía un sismógrafo jajaja. Mis contracciones eran bastante fuertes y los picos se veían muy elevados.

De rato en rato venían a hacerme un tacto y comprobar si había dilatado o no. Sorprendentemente, tras la epidural, continué dilatando de forma continua. Suele pasar que al poner la epidural todo se ralentiza.

A veces la dilatación se estaciona y todo se detiene sin más. Es entonces cuando hay que intervenir con cesárea.

Poco a poco Besay se iba colocando. Iba rotando y cambiando el plano. Todo iba perfectamente. Para ayudarla un poco a que fuese rotando sobre sí misma la matrona me pidió que me pusiera de lado, agarrada a la camilla y fuera empujando despacio, respirando bien.

Recuerdo perfectamente que minutos antes empecé a temblar de una forma exagerada. No sentía frío. Simplemente tiritaba como una loca. Era incontrolable! La matrona me dijo que era perfectamente normal. Era la reacción de la desencadenación del parto. Las hormonas estaban haciendo de todo! jajaja.

Yo no veía la hora de comenzar ya con el parto!! jajaja Quería ver a mi hija! Saber que estaba ahí, que ya se le veía la cabecita y que solo era cuestión de tiempo me ponía aún más nerviosa! Cada vez que la matrona entraba le preguntaba “ya puedo empujar??” y ella me miraba, se reía y me decía “todavía no mujer…”. Ooooooh!

Al fin, tras un rato muy largo, o eso me pareció a mi, la matrona me dijo “Bueno Aday, ya es la hora…”. El corazón me galopó en el pecho como nunca antes lo había sentido! Por fin!!! “Cuando yo te indique, empujaras bien largo y fuerte.” Entonces comenzó a guiarme aunque yo notaba las contracciones y como ya dije, eso ayudó muchísimo.

Todo parecía ir bien, hasta que comencé a observar que ponían caras entre ellas. Besay asomaba la cabeza y la volvía a esconder. Se me tuvieron que subir encima del estómago para que la niña no retrocediese… Ahí comencé a pasarlo mal. Me vomité varias veces de la fuerza que hice… Me costaba muchísimo oxigenarme bien respirando profundo con el codo de una de las matronas encima de mi esternón para evitar que la niña retrocediera. Sabía que era muy importante para Besay que yo respirase muy profundo para que en este momento de presión para ella, estuviese bien oxigenada. De repente una de las matronas envió a otras 2 a preparar el quirófano porque me iban a practicar una cesárea de urgencia. Besay no quería salir. A Freddy, mi marido, que había disfrutado de un parto de lo más tranquilo (nada de lo que esperábamos), se le bajaron los plomos y se tuvo que sentar. Le levantaron las piernas para que no se desmayase jajaja. Le causó mucha impresión verme así. Cuando dijeron lo del quirófano a los dos nos cambió la cara. Yo pensé “después de haber pasado por la versión cefálica externa, mil horas de contracciones, que desde el martes por la tarde las he estado aguantando, y estamos a viernes de madrugada… voy a tener que comerme también la recuperación de una cesárea?” Me desinflé muchísimo en ese momento.
De pronto una de las ginecólogas comentó que tal vez podría funcionar utilizar los fórceps para evitar una cesárea pero según las constantes vitales de Besay, estaba habiendo sufrimiento fetal por el tiempo que llevaba así. Le sacaron una muestra de sangre de la cabeza. Pobrecita. La analizaron rápidamente y vieron que no había un mal nivel de oxigenación en la sangre de la niña y decidieron intentar el fórceps.

Al final, y como enganchada por la cabeza Besay consiguió salir. Estaba como morada y cuando la vi me asusté porque parecía muerta. El cuerpo le colgaba como inerte. Venía con la mano por delante (esa que ahora me cruza cuando le voy a dar el pecho y que le tengo que apartar a cada instante jajaja) y por eso no hacía sino rebotar para adelante y para atrás sin terminar de salir. Encima poco antes de eso, me asusté también porque algo sucedió que de pronto las máquinas dejaron de registrar el sonido del corazón y se miraron entre sí como asustadas y queriendo disimular, pero yo me quedé de piedra y sin saber qué decir o hacer… y de repente una de las chicas se puso a indagar y dice al final: “ay! el cable se había desconectado!” … uuffff qué estrés…. jajaja En fin.

Al final, a las 07:00 a.m de la mañana, di a luz. Cuando Besay salió no respiraba… solo hacía un intento de respirar pero no podía. Se estaba asfixiando y se la llevaron sin dudar a la UCI. La metieron en una incubadora con una máscara de oxígeno.

A los pocos minutos me pidieron que volviese a empujar y salió la bolsa. Todo estaba bien. No hubo necesidad de hacer legrado ni nada. Menos mal. Luego, la ginecóloga se sentó frente a mí, y comenzó a coser.

Al cabo de unos minutos me devolvieron a la sala de registros sin la niña y sin saber nada de ella. Fue duro.

Más tarde me subieron a planta, a una habitación del hospital donde me quedé por 2 días recuperándome. Cuando la anestesia se fue, al cabo de unas 2 horas aproximadamente, comencé a sentir los efectos de los fórceps… Muy duro.

Desde que sentí que podía caminar, con pesar y dolor, me levanté para ir a ver a Besay y desde ese momento no me quise separar más de ella.

A mi me dieron de baja un día antes que a Besay, con lo cual me tocó pasar todo el día con mis maletas y cosas personales junto al nido de mi peque, porque no la quise dejar sola y porque sabía que darle el pecho era muy importante. Una vez pasó esa mala exeriencia en la UCI neonatal a Besay le dieron el alta el lunes y pudimos irnos.

Por fin en casa!!

Y esta es la historia de mi parto. Espero les haya gustado y le sirva a aquellas que, como yo, están pasando muchos nervios con ese momento y necesitan saber cómo se vive y cuál es el protocolo, aunque cada parto es diferente, pero aquí dejo mi experiencia para quien le sirva.

Yo la verdad es que me siento orgullosa de haber pasado las contracciones, todo gracias a 2 consejos muy buenos que me dieron y que decidí cumplir a “rajatabla”. Mi marido también se quedó muy contento de cómo lo llevé todo, con mucha tranquilidad y mucho humor.

El evangelio para los niños. ¿No sabes cómo presentar a Jesús a tus hijos?

Hola!

Qué complicado es este punto cuando se es creyente, cierto?

Te planteas leerle un evangelio de forma textual y luego piensas… “pero si no va a entender nada!”. Además, está el otro punto, y es que contiene diálogos y situaciones bastante inapropiadas para un niño pequeño. Puede resultar violento y demasiado crudo para ellos.

Así que después de meditarlo y preguntarle a Jesús, me indicó cómo debía hacerlo. “Hazlo como si fuese para Besay”.

Sé que hay padres que creen importante no salirse del evangelio convencional y textual, porque no se sienten cómodos cambiando las palabras o adaptándolo al niño. Si ese es tu caso entonces no vas a necesitar este libro porque el evangelio de toda la vida lo encuentras en cualquier Biblia.

Pero si te pasa como a mi y quisieras hablarle a tu hijo de Jesús de una forma amena, ilustrada y descomplicada, sin dejar de enfatizar en sus valores y enseñanza, entonces creo que te va a gustar.

Al principio, como yo dibujo, pensé en hacer yo misma las ilustraciones. De este modo sería aún más personal, pero luego me di cuenta de que iba a tardar “tropocientos” años. Así que me decidí a hurgar por internet a ver qué encontraba… Después de un buen rato mirando y mirando, no había nada que me terminase de convencer y tampoco quería poner imágenes sueltas que no fuesen similares… Entonces encontré las ilustraciones de la artista Fano.

Qué lindas! Son imágenes cargadas de amor y sencillez, tal y como es Jesús. Así que con permiso de la artista las utilicé y ahí está el librito, con a penas 25 páginas.

Si te interesa y lo quieres descargar solo tienes que rellenar el formulario y pedirlo! Te lo enviaré cuanto antes en formato PDF listo para imprimir.

Y si te gusta y te parece que le irá bien a otras personas que conozcas no dudes en compartirlo!

Bendiciones!

¿A tu hijo le cuesta dejar el pañal y te lo pide a veces? Mira qué hacer.

Hola a todos y todas!

Me apeteció escribir sobre este asunto de dejar el pañal, porque Besay está en esta etapa de dejar el pañal y en ocasiones parece que le cueste. Por lo general en casa está siempre con braguitas y va al baño a hacer sus cosas.

A veces se le escapa un poco de pipí, a veces controla a la perfección y a veces se lo hace encima jejeje. Esto es perfectamente normal.

Da igual si se hicieron pipí porque les dio pereza ir hasta el baño (porque te aseguro que les pasa jajaja) o si fue un accidente porque estaba entretenido y de pronto ZAS! A sacar la fregona. Es importante no reñirles cuando les pasa eso.

Para ellos el pañal también simboliza “seguridad”. A veces simplemente no se sienten seguros sin el pañal y lo piden. Si pasa esto, mi pediatra favorito Carlos González, recomienda 100% ponérselo sin rechistar. Sin hacer comentarios, sin ridiculizar diciendo cosas como “con lo grande que estás!”, etc.

Si te pide el pañal.. pónselo. No te preocupes, no va a llegar a la universidad con él jajaja. Es una cuestión de inseguridad que se le irá yendo con el tiempo.

Al principio cuando Besay me lo pedía se lo ponía, pero he de confesar que un poco era también por pereza mía… prefería estar un ratito sin accidentes. Pero eso me hacía sentir mal por mi parte, porque por un lado sentía que estaba fomentando que el proceso de dejar el pañal se alargara más de la cuenta.

Así que pasado un tiempo cuando me lo pedía, le decía que no. Le explicaba que ella ya no estaba usando el pañal y que ya solo lo usaba por la noche.

Pero otra campanilla me resonaba en la cabeza cuando le decía que no… y hace unos días encontré “por casualidad” en facebook un vídeo de Carlos González, el pediatra, hablando sobre este asunto y me aclaró la duda que tenía. Si tu hijo te pide el pañal PÓNSELO.

A veces con respecto de las etapas de cambio de los niños nos ponemos espectativas. Por ejemplo, si te empiezan a “comer la cabeza” con que a no sé qué primo, sobrino, al niño de la vecina, o a una misma cuando era pequeña, le quitaron el pañal y a la semana ya estaba como si nada…eso nos genera una especie de espectativa y el reto se vuelve “hacer que nuestro hijo deje el pañal en X tiempo”, porque es lo normal y queremos que nuestro hijo sea normal.

Si en lugar de tardar 1 semana tarda 1 mes… ufff! Nuestro hijo tiene un problema.

Bien. Pues no. Eso no es cierto. Como he comentado en otros muchos post, cada niño es una persona, y como sabemos, cada persona es un mundo independientemente de la edad que tenga. Cada niño tiene sus etapas y su proceso de maduración propio. Unos tardan más que otros y aquí no hay ninguna competición.

Lo importante es no presionar a los niños, asegurarse de que se les está guiando de la forma correcta porque no nacen sabiendo hacer todo, y acompañarlos en los procesos.

Si estamos con el tema del pañal solo podemos acompañarlos durante la etapa. Explicarles dónde se hace, cómo se hace, qué se hace antes y después, y durante el día recordarles. “Cariño, ¿tienes pipi?”, “¿vamos al baño a hacer pipi?”… etc. Si se lo hace encima es importante no reñirles porque ello puede generar problemas donde no los habían e infundirles inseguridad y un trauma y toda una historia.

Yo algo que he integrado a esta etapa es que antes de acostarnos y de ponerle el pañal, la llevo al baño y le digo que haga la pipi. De ese modo empiezo ya un poco con esa preparación de, en el futuro, pasar las noches sin pañal y de paso el pañal le dura seco mucho más tiempo. De resto…creo que es bueno dejar que cada cosa lleve su curso y no estar sacando la regla, el cronómetro ni la lupa para ver cuánto, cuándo y cómo hace todo en todo momento.

Como siempre, me encantó la explicación de Carlos González y aquí les dejo colgado el vídeo para que lo vean. Es muy cortito y va al grano, así que genial.

Comparte si te gustó y sobre todo comenta cómo llevas esta etapa de quitar el pañal con tu peque. Danos algún consejo más o pregunta lo que necesites!

Dar el pecho no debe doler! Si duele algo está mal: La forma correcta aquí

Hace tiempo vi un vídeo que me hizo pensar. Si bien es cierto que últimamente se ven muchas publicaciones, comentarios y artículos sobre lactancia y los derechos de amamantar en público, etc., el tema de la lactancia sigue siendo un desconocido para la mayoría.

Leí una vez que las mujeres por lo general suelen tener serias dudas sobre cuál es la forma correcta de lactar, y en ocasiones ni si quiera tienen idea de que exista una forma correcta de hacerlo, y es porque en la sociedad no estamos acostumbradas a verlo.

En los grupos de otros mamíferos, como las leonas o los primates, las hembras jóvenes aprenden de las adultas al ver cómo una madre cuida y alimenta a sus cachorros. Esa es la mejor manera de aprender. Sin embargo en nuestros grupos sociales no es costumbre presenciarlo y, por tanto, crecemos sin saber cómo es ni cómo se hace.

Cuando era pequeña y alguna de mis tías tenía un bebé, los visitábamos en la casa y llegaba a ver, a veces, cómo le cambiaban el pañal, cómo lo cargaban y todo eso, pero nunca llegaba a ver cómo lactaba porque mis tías se metían en la habitación a darles de comer al bebé y era un momento “secreto”. Está claro que mis tías preferían la intimidad, obvio, y estar tranquilas en ese tiempo, pero yo lo percibía como algo “topsecret”, y casi casi algo sobre lo que no se podía ni preguntar. Si le preguntaba a mi madre al respecto, me contestaba con un “Oh! Pues darle la comida.”… y ahí quedaba todo. Creo que ni ella sabía cómo iba la cosa… jajaja.

“¿Y cómo mama mi primo? ¿Se agarra del pezón o de toda la teta? ¿La leche sale por dónde? ¿La leche sale como un grifo o sale poco a poco?” Yo no tenía ni idea!! jajaja.

No sé si les pasaba igual a ustedes, pero yo crecí sin estar familiarizada con la lactancia. Esto, a nivel social, como decía antes, provoca que la gente no sepa cuál es la forma correcta de lactar o cómo se hace exactamente. No es un tema normalizado y más bien genera dudas.

Algo que no se suele saber es que dar de mamar no debe doler, exceptuando los primeros días o semanas, depende de cada mujer, en los que sí que es doloroso porque la subida de la leche es más fuerte (a mi me llegó a dar fiebre), los pezones están más sensibles porque nunca han lactado ni sentido esa presión de la succión, el útero sufre contracciones generando un dolor intenso llamado “entuertos”, y en fin, una suma de cosas que son totalmente comprensibles los primeros días.

Sin embargo, pasado ese periodo, la lactancia se normaliza, el cuerpo se adapta, todo vuelve a su lugar y es entonces cuando ya no debería doler la succión del bebé. Si a ti te duele, sufres de pezones agrietados y temes el momento de ponerte a tu bebé al pecho entonces esta información te va a ser de utilidad, porque son muchísimas las madres que dejan de lactar o se plantean dejarlo a causa de los dolores que sufren, y que creen forman parte de dar el pecho, ¡y no!

Resulta que hay bebés que se agarran bien y hay bebés que se agarran mal. Cuando se agarran mal dar de lactar duele, los pezones se agrietan e incluso sangran. Cuando esto pasa los bebés necesitan ayuda para agarrar bien el pecho, ya sea porque no se agarra bien, porque el pecho tiene determinada forma o tamaño, porque el pezón es plano o invertido, etc. A pesar de todo ello, el bebé puede lactar perfectamente si le ayudamos y guiamos.

Si experimentas dolor a la hora de dar el pecho es posible que tu peque lo esté cogiendo mal. Existen técnicas muy muy sencillas, e inmediatas, que ayudan al bebé a agarrarse bien y de forma profunda.

Lo iba a explicar por escrito, pero creo que este vídeo va a ser miles de veces mejor que mis palabras.

Lo busqué y aquí lo tienes!

¿Verdad que este vídeo es una joya? Te invito a que compartas la publicación para que llegue a más gente! Definitivamente cuando vi el vídeo la primera vez pensé “Wow, qué poco normalizado está este tema y qué poco sabemos al respecto!” Dar de mamar no es solo meterle el pecho en la boca al bebé…

Así que recuerda, dar el pecho no debe doler, y si duele algo se está haciendo mal!

Cómo saber que estás de parto. Estas son las señales que lo indican.

Recuerdo que entraba por la zona de urgencias y me preguntaba una enfermera “¿qué te pasa?”… y yo le decía tan normal “creo que estoy de parto, pero las contracciones no me duelen. Debo de ser de esas pocas con suerte a las que no les duelen…” jajajaja.

Obviamente me dijo “Hija, tú no estás de parto. Créeme. Si estuvieses de parto no vendrías así de fresca”. Cuánta razón! jajaja. El día que bajé con las contracciones, tras haber estado en casa esperando y controlándolas porque tienen que darte aproximadamente unas 5 o más contracciones en una hora, ya no estaba tan fresca… Mi cara había tornado un tono paliducho y me importaba poco salir por la puerta en bata, con las zapatillas de levantar, el moño puesto o lo que fuese… Solo quería que me dejasen ingresada, me pusiesen la epidural y a relajarse! jajaja.

En fin. Cuando me comenzaron las contracciones, que son las primeras llamadas “contracciones malas”, estaba en el baño planchándome el pelo. Eran suaves. Notaba cómo de pronto me daba un pequeño cólico en el útero, a modo de retortijón o cólico de regla. No me había dado cuenta de que eran contracciones hasta que no me dio la cuarta o quinta. Eso ya me resultó extraño y caí en cuenta. Me costó jajaja.

Dos semanas antes de esto se me había caído el tapón mucoso. La verdad me dio mucha impresión verlo porque fue como visualizar que el parto es inminente y que por más que me ponga a darle vueltas… nunca sabría cuándo llegaría la hora. Este creo que es un momento de muchos nervios, porque ya se acerca la hora y no sabes si pasarán horas, días o semanas (que pueden pasar perfectamente tanto lo uno como lo otro). Yo pensé que a los 2 días o esa misma noche me pondría de parto, pero fue como una semana después.

Durante las clases de preparación al parto nos habían insistido mucho sobre cuándo acudir al hospital y cuándo no. Lo normal es que una se anticipe, casi siempre pasa, y terminas bajando cuando te notas cualquier bobada o las primeras contracciones. Sin embargo, si vas, lo que te harían sería una revisión (un registro, una ecografía y un tacto). Si vas así, te mandarán para casa y habrás ido para nada. Aún así es bueno que ante la duda vayan. Eso por su puesto!

Yo preferí esperar. Iba controlando las contracciones. Comenzaron un martes por la tarde como a las 19:00. Esa noche a penas pude dormir mucho porque notaba la molestia y era bastante incómodo. Al día siguiente seguía con las contracciones malas. Vaya lata! Me duraron un montón, solo que cada vez eran más fuertes e intensas.

Al día siguiente, el miércoles, lo pasé bastante incómoda. Me seguían yendo y viniendo. De repente tenía 2 seguidas y luego en 15 o 20 minutos nada. Fue entonces cuando comencé con las contracciones irregulares. Esas para mi fueron las peores, porque ya dolían un montón (y de hecho cansaban mucho), y cada vez que parecía que se estaba regulando la cosa y que comenzaban las contracciones que se llaman “buenas”, porque son las que indican que ya hay que ir al hospital porque estás de parto, todo daba marcha atrás y volvían a ser irregulares. Me daban 4 en una hora… luego me daban 3 en una hora… y así.

Fue eterno porque se puede decir que estuve mirando el reloj viendo cómo pasan las horas, los minutos y los segundos… contando cada instante desde el martes que empecé hasta el viernes por la mañana que di a luz. Menudo trabajito…

Yo no rompí aguas en casa, ni de camino ni nada… Rompí aguas cuando estaba en la camilla, con la epidural ya puesta y estando de 6 cm. Eso que venden en las películas de que la chica está en la calle o en el restaurante y de repente rompe aguas así sin más… no es muy frecuente. A penas lo sentí, obviamente por la epidural, pero sí recuerdo que noté como un “trac!” dentro de mi útero, como algo que quebró y cuando la matrona y una enfermera vinieron a echar un ojo para ver qué tanto más había dilatado, comentaron entre ellas “ah mira! ya rompió la bolsa”.

Antes de que me dieran las primeras contracciones el martes, yo tenía el cuello del útero borrado al 80% y tenía 1 cm dilatado. Ya se estaba preparando todo para el momento, pero a pesar de estar dilatada, aunque sea lo mínimo y tener el cuello del útero bastante borrado, no estaba de parto. Yo pensaba al principio que cuando empezabas a dilatar era porque estabas de parto, pero no. Puedes haber dilatado, perdido el tapón mucoso, tener el cuello del útero casi borrado del todo… que si nada de esto está acompañado de contracciones regulares y seguidas, no estás de parto.

¿Qué son contracciones regulares y seguidas? Pues las que entre una y otra, al menos, como máximo, han pasado 5 minutos. Si tienes una contracción, por fuerte que sea, y tienes otra a los 10 minutos, aún no estás de parto y si vas al hospital, posiblemente te manden para tu casa de nuevo.

Yo comencé con las contracciones regulares ya a partir de la 17:00 de la tarde aproximadamente. Fue entonces cuando me puse verdaderamente nerviosa, porque antes de eso ya había bajado unas 2 ó 3 veces y no solo sufrí el malestar y la incomodidad de tener que regresarme con esos dolores, sino que encima cada vez que bajé el hospital estaba abarrotado de mujeres que estaban de parto y todos los paritorios estaban llenos. ¿Qué significaba esto en mi hospital? Pues sencillamente que si no pillabas un paritorio, te quedabas sin epidural porque es el único sitio donde te la pueden administrar. En el paritorio están los monitores, las máquinas y todo lo necesario para que el anestesista haga su trabajo y su magia… Así que imagínense mi cara.

Estaba hecha un manojo de nervios pensando en que estaban todas las mujeres de parto a la vez, y que posiblemente me tocase parir sin epidural.

Prosigo… Cuando llegué al hospital a las 18:00 aproximadamente de la tarde, me miraron, me vieron que efectivamente estaba de parto y, aunque no había dilatado sino 1 cm más, me dejaron ingresada porque me vieron mala cara y ya me habían visto bajar unas cuantas veces.

Tuve muchísima suerte, gracias a Dios, porque cuando yo llegué, no había ni una sola mujer pariendo. Todos los paritorios libres! Ufffffff… ahí entonces fue cuando me dejaron de importar las contracciones. Podría tener mi epidural!

Y bueno… hasta ahí! Eso fue lo que a mí me pasó cuando me comenzaron las contracciones. Espero poder ayudaros a cómo saber que estáis de parto.

Las que quieran entrar en detalle de lo que sucedió luego pueden visitar mi post sobre el parto. 🙂

Cuenta qué tal lo llevaste, o qué tal lo llevas, porque lo más común cuando estás en esta situación es mirar y mirar y mirar por internet para saber cómo lo han vivido otras mujeres, así que desahógate y cuenta cómo estás!

La menstruación después del parto ¿Cuándo aparece? ¿Cambia?

Todas sabemos que aunque “la ciencia” determine que “el ciclo menstrual promedio tiene una duración de 28 días”, el cuerpo de cada mujer es distinto.

Hay mujeres que su menstruación aparece de forma irregular, hay otras a las que les visita “su amiga” de forma puntual… y hay otras a las que sencillamente a veces le apetece aparecer cuando “corresponde” y otras veces se pone perezosa y se atrasa o se adelanta y les da una sorpresa.

Después de dar a luz, hay dos factores fundamentales que determinarán si la menstruación volverá pronto o no. Todo depende de si das el pecho o no lo das.

Cuando das el pecho el organismo se mantiene en un estado alto de producción de prolactina, y esto reduce la producción del resto de hormonas. El resultado es que biológicamente el organismo sabe y entiende que hay un bebé al cual estamos alimentando, y que necesita ser alimentado, y la menstruación no se da, para evitar embarazos. Qué sabio es el cuerpo!

Cuando no das el pecho el periodo puede reaparecer en cualquier momento pasados los 2 primeros meses (según tengo entendido).

Saben que después de dar a luz la mamá pasa por una cuarentena (40 días) llamada puerperio, durante la cual el útero se limpia interiormente y hay un sangrado bastante abundante y constante, que con el paso de los días o semanas, depende de cada mujer, va menguando hasta concluir. Esto no es una menstruación.

Retomando el caso de las mamás que sí dan el pecho, por lo general se dice que es a partir del 6º mes que puede reaparecer la menstruación. También se dice que hasta el 4º o 6º mes se pueden mantener relaciones sexuales sin riesgo de embarazo, ya que la amenorrea (ausencia de menstruación) imposibilita el quedar en estado. Sin embargo, como ya saben, las estadísticas solo son números y probabilidades y no siempre aciertan.

Para empezar dependerá de cuánto y cada cuánto des el pecho a tu bebé. Si las tomas son superiores a 6 al día, es muy probable que el periodo no regrese. Sin embargo no aconsejo a ninguna utilizar esto como método anticonceptivo, porque sé de casos que han fallado.

Cuando las tomas se empiezan a reducir a lo largo del día las posibilidades de que tu menstruación reaparezca aumentan. Pero no hay nada escrito que diga que a los X meses sí o sí te va a venir tu regla, porque no es cierto. A mi me volvió cuando Besay cumplió los 2 años. Le daba bastantes veces al día el pecho, a pesar de tener una alimentación variada y completa. También sé de mamás que dan el pecho y la menstruación les vino al 4º mes…

En total, entre embarazo, parto y lactancia, he de decir que estuve casi 3 años sin recibir la visita de “doña Paca”. Quedé en estado aproximadamente a mediados de febrero del 2013, dí a luz a Besay el 29 de noviembre del 2013 y hasta noviembre del 2015, justo unos pocos días antes del cumpleaños de Besay, volvió todo a la normalidad y volví a menstruar.

Por otro lado, y tratando el tema sobre si ha cambiado algo mi menstruación una vez regresó después del parto,… he de decir que sí.

Antes de quedar embarazada nunca había experimentado dolores o molestias antes o durante la menstruación. En ese sentido siempre he tenido suerte, y hasta me resultaba “exagerado” todo lo que se comentaba por ahí al respecto sobre los dolores, los cólicos, etc. Evidentemente, yo ignoraba todo eso porque no lo conocía jajaja.

Después del parto y de que me volvieran los ciclos sí he notado cambios. No es que me den esos cólicos dolorosos que sufren muchas, pero sí he notado mareos, náuseas, algún dolorsillo y malestar… por no decir que hasta he creído tener alguna décima de fiebre.

¿Ha cambiado también tu menstruación? ¿Eres de sufrir cólicos o eres de las mías?

Deja un comentario con tus experiencias y comparte tu sabiduría con nosotras!

El aburrimiento es necesario! La importancia de que tus hijos se aburran

¿Saben? Hay quienes observan a las plantas, otros observan las nubes, otros insectos… y luego yo observo a mi hija jajaja.

Y me doy cuenta de algo… ¿Qué tiene de creativo y estimulante que al niño siempre se le propongan juegos?

“Vamos a jugar a pintar”, “vamos a jugar al escondite”, “vamos a …”… ¿Por qué ese afán de mantener siempre a los niños “ocupados”?

Yo no recuerdo ver a mis padres detrás mía a diario proponiéndome jugar a esto y lo otro. Tampoco pasaban mucho tiempo en casa, así que las cosas son diferentes claro,… pero saben? Creo que hacemos “mal” (hasta cierto punto) en “programar” el entretenimiento de los peques de casa.

Es importante que tengan juegos, herramientas y opciones, ya que de ahí ellos escogen y desarrollan la actividad o el juego que les apetezca pero eso de estar pendientes de proponerles algo en cuanto vemos que se aburren… creo que atenta contra su creatividad, su imaginación y hasta los podemos hacer vagos o poco “emprendedores”.

Cuando yo era pequeña y me aburría me veía obligada a buscarme la vida para entretenerme con algo. Tenía que usar la imaginación y, cuando no existía aquello con lo que quería jugar, simplemente lo imaginaba o lo improvisaba.

Últimamente cuando noto que Besay se aburre una parte de mi desea ir hacia donde está y resolverle el asunto improvisando algún juego, pero una vocecita interior me asalta y me dice que no, y que debo dejar que se aburra para que ella misma se desarrolle como la niña que es.

Aburrirse no es malo! Es necesario y forma parte de la niñez. Ellos deben experimentar aburrimiento de vez en cuando. No se les puede dar todo hecho, ni plantearles siempre las actividades. Ellos deben tener tiempo de aburrirse y buscarle solución a su propio aburrimiento.

Así que me dejo llevar de esa voz interior y simplemente no hago nada. Mientras escribo o trabajo desde el ordenador me mantengo con una oreja dirigida hacia ella jajaja y pendiente de qué es lo que hace y qué resuelve. Y, saben? A pesar de que al principio, los primeros minutos se pone un poco insoportable, siempre termina encontrando algo que hacer, y cuando eso sucede, cuando veo ese resultado pienso “Besay es una niña!” jajaja. Es recursiva, creativa y como todo niño… sabe buscarse la vida para entretenerse y divertirse cuando se aburre.

Si un niño se acostumbra a que lo tengan entretenido siempre o a proponerle juegos y actividades de forma constante… ese niño tendrá problemas cuando tenga que buscarse la vida. Probablemente le costará tener iniciativa y necesitará siempre un empujón para “arrancar”.

Yo confieso que me costaba al principio, pero ahora, cuando veo que se avecina esa pequeña ola de “caos”…la resisto con cautela (sin ignorarla) y cuando pasa, todo vuelve a la calma.

¿Y tú? ¿Dejas que tus hijos se aburran?

Si te gustó ya sabes qué hacer!

Cómo evitar las estrías en el embarazo.

Seguro que estás preocupada y te preguntas cómo evitar las estrías en el embarazo.

Aunque parezca increíble a mi no me salió ni una y créanme que no tengo una piel de las que llaman “buenas”, ni de “porcelana”. Soy de piel morena y de complexión delgada, pero durante mi adolescencia mi peso oscilaba entre los 50 y 55 kg y ese variar, aunque fuese poca la diferencia, hizo que me saliesen estrías en la zona trasera de la rodilla y algo en los muslos, aunque por suerte no se notan mucho. La verdad, nunca les presté mucha atención porque supongo que son cosas que pasan y tampoco son algo exagerado o que me traumaticen, pero tras mi embarazo descubrí la crema hidratante jajaja.

¿Cómo puede ser que por subir y bajar durante un tiempo algún que otro kilo quede marcada la piel con alguna que otra estría y que luego tras un embarazo no salga ni una?

Hay algo que marcó la diferencia y es tan sencillo como imponerse una buena disciplina de hidratación.

Por una mala experiencia que tuvo una amiga mía, con esto de las estrías, me tomé muy enserio lo de hidratar mi piel. ¿Qué fue lo que yo hice? Compré aceite, en mi caso concreto de almendras dulces, y lo mezclé con una buena crema hidratante. Yo compré la crema de Neutrógena “hidratación profunda”. El botito es blanco y la etiqueta color azul. Además me agradó mucho porque tiene un aroma muy rico. Deja la piel sumamente suave y si sueles tenerla seca verás cómo se te queda perfecta. Los primeros meses del embarazo noté que mi piel se resecó más de la cuenta y aunque me ponía crema, una normalucha, al poco de habérmela puesto estaba como si no me hubiese echado nada. Una sensación de sequedad todo el tiempo…! Así que probé con esta que os digo y uffff menudo cambio.

Opté por el aceite de almendras dulces porque mi matrona me la recomendó y me dijo que es la que más elástica vuelve la piel, por su gran cantidad de vitamina A, E, B1, B2 y B6.

Ponía una gran cantidad de crema en mi mano y la mezclaba con el aceite. Me daba la mezcla por todo el cuerpo, pero las zonas de la barriga y toda la zona lumbar (donde se suelen formar las famosas “chichas” jajaja) les aplicaba más mezcla dejándolas prácticamente blancas. Bien empapadas. El pecho, la barriga, los glúteos y los muslos también. No era solo ponerme y extenderla como se hace habitualmente, sino que dejaba el exceso adrede.

Esto me lo hacía cada mañana, cada vez que salía de la ducha y cuando me iba a la cama. Lo sé. Es un pringue total, pero vale la pena. De verdad. Por la noche era especialmente desagradable, porque me aplicaba mi potingue milagroso jaja y luego me ponía la blusa para dormir… y aaaagggg! jajaja. Pero yo pensaba “lo agradecerás cuando no veas estrías”. Y así fue!

Sé que hay mujeres que no podrán evitar que les salga alguna que otra estría, pero de veras que esto hará que la cantidad y la profundidad de las mismas sea mucho menor.

Es importante que comiencen con este ritual a diario desde el mismo momento en el que sepan que están embarazadas porque hay muchas que esperan a que les empiece a salir la tripita y luego se arrepienten. Se trata de ir preparando la piel para toooodo lo que se va a tener que estirar.

Si a alguna le pica la tripa es normal. A mí me habían dicho que cuando picaba era porque iban a empezar a salirte estrías, pero no es cierto. La piel pica porque está estirando y está tensa, pero no necesariamente te van a salir estrías. Tú te pones tu cremita como te digo y verás. Si durante el día estás en casa tranquilamente y no estás haciendo nada que te comprometa, puedes aplicarte más crema y aceite y quedarte con la camisa levantada tan ricamente dejando que tu piel se siga hidratando. Cuantas más veces lo hagas mejor para ti!

Es cierto que no tuve una grandísima tripa en comparación con otras mamás, pero yo soy menudita y para mi tamaño y mi piel, fue un cambio brusco. En total subí 9/10 kilos, mi cintura estaba en 59 cm y se puso en 100 cm, así que en verdad para mi sí fue un gran cambio.

Espero que sigan mi consejo y no dejen de hidratarse bien bien bien las zonas que mencioné, porque las estrías no salen solo en la tripa o la zona lumbar, sino que los muslos, brazos, etc., también se verán afectados por el cambio de peso. Ya verán que se sorprenden!!

Comparte con el resto cómo te ha ido o cómo te está yendo con la prevención de las estrías. Deja tu comentario! Y recuerda… hay cosas que son inevitables, así que si te sale alguna no te obsesiones ni te frustres. Son nuestras heridas de guerra!