Por qué enferman más los niños en guarderías y colegios

Hay varios factores que nos ayudarán a comprender por qué enferman más los niños en guarderías y colegios

Hace no mucho leí varios artículos que me resultaron interesantes y reveladores. Me fascina y me encanta cómo se van destapando las falsas afirmaciones y cómo se van derribando muros fosilizados de tantos años en pie sin razón o lógica alguna mas la que un día alguien decidió inventar.

Todos hemos sabido desde siempre que los lugares como guarderías y colegios donde hay siempre una gran cantidad de niños son un foco de gripe, virus, etc. ¿Cierto? Bien. Resulta que uno se puede preguntar “¿por qué esto es así?”. La respuesta mayoritaria (por hábito adquirido) será la siguiente:

“Los niños están llenos de virus y bacterias”.

Falso! Lo que sucede es algo muy distinto.

Los niños enferman en guarderías y colegios con asiduidad porque el estrés que pasan con la separación de sus padres desencadena una serie de reacciones químicas en el organismo que, como consecuencia, hace que las defensas bajen y se enfermen.

Los niños en casa no suelen enfermar tanto como en el colegio o la guardería y no se debe a que los niños “tengan más gérmenes que los adultos”, se debe al estrés por el que pasan muchos con la separación y a cómo les afecta esto de manera emocional. El organismo, que no es tonto, entiende que cuando el niño se pone enfermo lo llevan a casa y ese día, o los días que sean necesarios, no irá a la escuela. Este es el otro motivo por el cual vuelven a enfermar de forma constante. El cuerpo es muy sabio y los niños deben estar con sus padres el mayor tiempo que sea posible.

Leí otro artículo, muy fuerte, en el que se explicaba sobre la tasa de mortandad en orfanatos. A mediados del s.XIX una enfermedad que se llamó Marasmo, arrasó con la vida de MILES de bebés y niños. El Dr. Fritz Talbot, un pediatra de Boston comenzó una investigación a cerca de tal enfermedad.

Recorrió infinidad de orfanatos de varios países haciendo averiguaciones. Para ese entonces el Marasmo afectaba sobre todo a bebés y niños de entre 6 -9 meses de vida y hasta los 2 años. Presentaban síntomas de depresión, mirada perdida, falta de apetito y demás síntomas que los llevaban a la muerte en el 100% de los casos. Otro pediatra aportó un dato muy inquietante. De 200 niños huérfanos que ingresaban en un hospital, el 90% moría y el 10% restante se recuperaba al ser adoptado o acogido temporalmente en un hogar.

El Dr. Fritz Talbot se encontró con queen todos la mortalidad estaba en los mismos niveles, en todos salvo con la excepción de un lugar: un hospicio en Dusseldorf. Allí se percató de que los pequeños estaban saludables y fuertes y sin embargo recibían más o menos la misma atención que los niños hospitalizados en Estados Unidos.

Como en la mayor parte de los orfelinatos y clínicas visitados las salas estaban limpias y ordenadas, pero algo le llamó la atención. Se dio cuenta de que una anciana regordeta cargaba un bebé enfermizo a la cadera. Talbot preguntó al director médico quién era esta mujer. “oh, esa es la vieja Anna.  Cuando hemos hecho todo lo que hemos podido desde el punto de vista médico por un niño, y aún no está bien, se lo entregamos a la vieja Anna. Ella siempre tiene éxito.” Los niños que Ana cargaba sobrevivían.”

“Hoy está comprobado que cuando el bebé recibe caricias y contacto amoroso a través de miradas provistas de ternura, palabras suaves, es contenido y acariciado, el cerebro envía órdenes a la hipófisis, activando así el crecimiento adecuado para su edad. Cuando esto no ocurre de forma adecuada el crecimiento se detiene o se altera. La hipófisis recibe señales de tensión y segrega adrenocorticotrofina, estimula la glándula suprarrenal que segrega cortisona, que a su vez inhibe el crecimiento óseo.” 

Sencillamente los niños enferman cuando no están con sus padres por el estrés emocional que ello implica, aunque para un adulto solo sean “unas horitas de nada”. El niño o el bebé sufre y, aun cuando parece que está entretenido, en cuanto los padres regresan rompe a llorar. “Es que solo llora cuando me ve… sabe más!…” Lo que sucede aquí es que si dejas a tu hijo en una guardería, con los tíos, los abuelos o con quien sea sin que él esté preparado psicológicamente para ello durante varias horas, lógicamente el berrinche del principio no le durará todas las horas que pase sin sus padres de forma continuada. Nadie puede llorar tanto. El estrés emocional sigue ahí, y en cuanto los papás aparecen ese estrés se desencadena nuevamente.

Lógicamente luego querrá atenciones extra y querrá bañarse contigo, jugar más tiempo contigo y esto se debe a una carencia afectiva que el niño siente y que necesita rellenar de forma inmediata. Por eso hay quienes dicen que se ponen “malcriados”, “pedigüeños”, o que, en lugar de mostrar sus verdaderos sentimientos, los interiorizan y esto radica en malos comportamientos.

Siempre hay una razón lógica.

Obviamente no es lo mismo un bebé o un niño huérfano, que un niño que va al colegio o a la guardería, pero todo tiene una conexión y nos lleva al mismo punto: la falta de tiempo para los hijos, la ausencia de los padres durante horas.

Hay madres y padres que son partidarios de dejar que el bebé o el niño llore. Afirman que tarde que temprano el bebé dejará de llorar y cada vez llorará menos. Bien. Este “fenómeno” se estudió también y concluyeron en que el bebé deja de llorar porque aprende que por más que necesite algo no lo va a obtener, incluyendo a sus padres, dado que muchas veces el motivo del llanto de un bebé se debe a que desea que lo carguen y lo abracen PORQUE SÍ. A esto lo llamaron “desesperanza aprendida” y afecta directa y tremendamente en el autoestima y destruye la naturaleza de la persona.

Yo soy partidaria de que los niños no vayan a la guardería. Ellos no se socializan con otros niños ni aprenden de ellos. Los niños, de forma natural, se socializan a través de la relación directa que tienen con sus padres y de ver cómo sus padres se socializan con los demás. Un bebé o un niño pequeño no aprende de niños de su edad. Es la imitación lo que les ayuda a madurar y crecer, y un bebé que no sabe hacer nada o un niño que solo se sabe sacar los mocos no lo va a ayudar a que evolucione y se desarrolle.  Esto está demostrado.

“Si te dicen: “trabajar los dos es imprescindible” y por otro lado, “el niño en la guardería está de maravilla”. Aquí no hay problema. Pero si te explicasen que en la mayoría de los países occidentales el máximo de los bebés por cuidador en una guardería es de cuatro legalmente, en otros de tres y en España es de ocho… igual la conclusión a la que llegarían los padres sería diferente. Se trata de reflexionar sobre cuánto dinero te puedes gastar en coche, cuánto en unas vacaciones, cuánto en comprar un apartamento en la playa y cuánto en criar a tu hijo.” Entrevista a Carlos González, pediatra.

¿Cómo criar bien a un niño?
– Compartiendo el mayor tiempo con él. 
Pero hay muchos padres que tienen que trabajar.
– Sí, pero en el fondo todo el mundo se puede permitir cuidar de sus hijos. Mis padres lo hicieron conmigo. Es cuestión de prioridades.” Entrevista a Carlos González, pediatra.

Incluso los 3 primeros años de colegio los encuentro inútiles aunque esto ya depende de cada madre. En otro post quisiera hablar sobre este tema y algo en lo que he estado pensando: el unschooling.

Fuentes:

http://asesoras-continuum.com/miles-de-bebes-murieron-por-falta-de-contacto-humano/

http://www.ecomallorca.net/blog/por-que-enferman-tanto-los-ninos-en-las-guarderias#comment-2227

2 ideas sobre “Por qué enferman más los niños en guarderías y colegios”

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